El polvo de los celos y egoísmo
se mete por los ojos con violencia,
te deja sin ninguna referencia
mientras teje su falso realismo.
Oscurece en el borde del abismo
y lo sensato brilla por su ausencia.
Es filo de navaja la demencia.
Conviene hacer la paz con uno mismo
aprendiendo a ceder y a echar de menos,
haciendo lo mejor, lo que entusiasma;
sin esconder, sin aplicar los frenos.
El alma sabe dónde y cómo plasma
su antídoto de males y venenos.
Espero que se muera aquel fantasma.
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