Juan Oriental
Poeta que considera el portal su segunda casa
Con mi último modelo de chance esperanzada
y mi amante de invierno,
alegre y subyugada,
viajábamos contentos
por temporal distancia.
Y en aquel derrotero,
entre dos alambradas
de tal camino-tiempo,
a su vera orillada,
su chófer en desvelo,
vimos una nostalgia.
Detuve el viaje nuestro
y en afán de socorro,
le pregunté al viajero:
¿Necesita tu agobio,
herramienta o repuesto?
No, -me dijo- tan solo
al detenerme intento
que mi nostalgia vieja
enfríe su recuerdo
para que no me duela;
pues ya no admite anhelo,
repuesto ni herramienta.
Entendí y al momento
proseguimos carrera.
Mas, del verano a trecho,
mi díscola pareja,
declinado su empeño
me orilló en preferencia.
Y hacia el verano, riendo,
el viajero con ella,
dejándome partieron,
inspirando en su inercia
mi corazón maltrecho
a giros de hoja seca.
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