Guadalupe D. Lopez
Poeta que considera el portal su segunda casa
Por favor calla, no digas nada...
Déjame seguir soñando
que aún estás en mi morada.
Que acaricias mi cabello,
borrando tristeza alguna
y me hablas al oido
mientras miramos la luna.
Por favor calla, no digas nada...
Déjame seguir sintiendo
que acompañas mis mañanas.
Que despiertas a mi lado,
en lo ancho de una cama
y me miras a los ojos,
mientras me abrazan tus alas.
Por favor calla, no digas nada...
Déjame seguir viviendo
con tu recuerdo en el alma.
Vestirme con tu sonrisa
compartiendo las batallas,
sentirte en cada latido,
cuando las fuerzas me fallan.
Por favor calla, no digas nada...
Déjame seguir pensando
que te tengo en mis palabras.
Que aplaudes todos mis logros
me animas sin tirar la toalla,
caminas de mi mano,
motivando mi esperanza.
Por favor calla, no digas nada...
Déjame seguir soñando
que aún estás en mi morada.
Que acaricias mi cabello,
borrando tristeza alguna
y me hablas al oido
mientras miramos la luna.
Por favor calla, no digas nada...
Déjame seguir sintiendo
que acompañas mis mañanas.
Que despiertas a mi lado,
en lo ancho de una cama
y me miras a los ojos,
mientras me abrazan tus alas.
Por favor calla, no digas nada...
Déjame seguir viviendo
con tu recuerdo en el alma.
Vestirme con tu sonrisa
compartiendo las batallas,
sentirte en cada latido,
cuando las fuerzas me fallan.
Por favor calla, no digas nada...
Déjame seguir pensando
que te tengo en mis palabras.
Que aplaudes todos mis logros
me animas sin tirar la toalla,
caminas de mi mano,
motivando mi esperanza.
Por favor calla, no digas nada...