Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
Por hambre quiero tu boca
como si de hambre muriera
y sólo tu beso fuera
manjar que a la gula invoca;
y la vida se hace poca
cuando tus labios no tengo
y nada de lo que obtengo
me sustenta y me convoca.
Por risa quiero tu risa
-de mi muerte redentora-
la que clara y seductora
me acicala con su brisa;
la que alegre me requisa
lo que amargo llevo dentro
haciendo que de su encuentro
renazca sin cortapisas.
Por logro quiero tu vida
ya que vivirla me calma
y por milagro del alma
el alma dejas rendida;
se sabe bien mis medidas
y el contorno de mi pecho,
dejándome satisfecho
su abrazo de bienvenida.
Por darme quiero tu mano,
más que bendita cercana,
que al albor de la mañana
lo corona soberano.
Con su halago más humano
mi piel se vuelve delito
que mitiga su apetito
con su roce más liviano.
Por todo quiero tu esencia,
la que inmortal me levanta,
la espada de tu garganta
forjada de inteligencia...;
lo limpio de tu conciencia
pues tu combate es el mío:
afrontar los desafíos
sin perder nuestra inocencia.
Por hambre te quiero entera.
como si de hambre muriera
y sólo tu beso fuera
manjar que a la gula invoca;
y la vida se hace poca
cuando tus labios no tengo
y nada de lo que obtengo
me sustenta y me convoca.
Por risa quiero tu risa
-de mi muerte redentora-
la que clara y seductora
me acicala con su brisa;
la que alegre me requisa
lo que amargo llevo dentro
haciendo que de su encuentro
renazca sin cortapisas.
Por logro quiero tu vida
ya que vivirla me calma
y por milagro del alma
el alma dejas rendida;
se sabe bien mis medidas
y el contorno de mi pecho,
dejándome satisfecho
su abrazo de bienvenida.
Por darme quiero tu mano,
más que bendita cercana,
que al albor de la mañana
lo corona soberano.
Con su halago más humano
mi piel se vuelve delito
que mitiga su apetito
con su roce más liviano.
Por todo quiero tu esencia,
la que inmortal me levanta,
la espada de tu garganta
forjada de inteligencia...;
lo limpio de tu conciencia
pues tu combate es el mío:
afrontar los desafíos
sin perder nuestra inocencia.
Por hambre te quiero entera.