Valen_Tina
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cuando abro la ventana
por la mañana,
todo el cielo de la ciudad
se tamiza en la cocina.
Los tejados se acercan
como vuelo de golondrinas
arropadas por el viento.
A media tarde,
las nubes caprichosas
me sorprenden con sus figuras.
Forman arcos como semillas
arrojadas a la brisa.
Al atardecer,
el sol me atraviesa como una flecha
el sol me atraviesa como una flecha
con su brillo anaranjado
alargando las paredes del pasillo.
Entonces,
sentada en el banco
de azulejos de colores
me siento como el guardián
que custodia en soledad,
el secreto de todo ese esplendor.