BARDO
PHI
POR LA VENTANA.
Un día soñé contigo, de tus ojos brotaron lágrimas,
estabas parada en cuatro cuernos que salían del suelo,
pero un cuerno pequeño aparece derribando a tres de ellos.
Mientras yo, desesperado viéndote al otro lado de la ventana,
te llamaba, te gritaba, pero no pudiste escucharme,
me sentí impotente al ver tu rostro de desesperado.
El pequeño cuerno creció,
con dientes de hierro y devora al último de ellos,
siendo tú pesar más grande,
sumisa dejaste que te colocaran cadenas en el cuello.
Seguiste un sendero donde te alejaron de mí
no miraste atrás, y como mi vida perdió su camino,
cuando fuiste una más de este sistema,
aquella ventana se oscureció mientras tu rostro desaparecía
Un día soñé contigo, de tus ojos brotaron lágrimas,
estabas parada en cuatro cuernos que salían del suelo,
pero un cuerno pequeño aparece derribando a tres de ellos.
Mientras yo, desesperado viéndote al otro lado de la ventana,
te llamaba, te gritaba, pero no pudiste escucharme,
me sentí impotente al ver tu rostro de desesperado.
El pequeño cuerno creció,
con dientes de hierro y devora al último de ellos,
siendo tú pesar más grande,
sumisa dejaste que te colocaran cadenas en el cuello.
Seguiste un sendero donde te alejaron de mí
no miraste atrás, y como mi vida perdió su camino,
cuando fuiste una más de este sistema,
aquella ventana se oscureció mientras tu rostro desaparecía
Última edición: