Ana María Giordano
Poeta que no puede vivir sin el portal

Por la vera de mi río
(Verso libre)
Sentada a la vera de mi vida
me pregunto tantas veces...
¿Dónde escondes tus sueños que fugaron,
deshojando quimeras por el río ?
¿Y tus lágrimas?
¿Son las gotas que aumentan su corriente?
No llores alma,
duele intenso
tu penar por el prado marchito,
donde dejas las pisadas en la hierba
que se aquieta cómplice,
triste al verte agobiada,
en este incierto destino.
¿Por qué callan las flores tu destierro?
¿Acompañan acaso la travesía?
¡No hay calzadas que sepan del olvido!
Solo algunos misteriosos,
recónditos atajos
entreverados con pedruscos,
que laceran tu cuerpo intangible,
lo parten en sollozos,
para que cuando saltes al abismo
sepas del dolor intenso
en que estás sumida,
y no mueras eternamente
¡No alma, vive!
Mira al orbe,
¡pide en agónico grito
que alguien piadoso te auxilie!,
te recoja y lleve
al intangible halo,
buscando nuevamente, tu sombra cristalina,
transparente, sutil
iluminada
por esa bella luz, de lo místico.
Y vuelvas al amor
envuelta en jazmines
bajo la luna azul
por la vera de mi río
Ana María Di Bert Giordano
Derechos reservados
29/04/2013
