prisionero inocente
Poeta que considera el portal su segunda casa
Es allí
donde la luz retrocede para no quemar
las alas de una mariposa recién nacida.
Donde las lágrimas rebosan de las nubes.
Entre las sombras que apartan con cariño
la mediocridad del alba.
Entre las veletas del alma que giran
por la brisa de los besos
y los tabúes que maceran las orugas del tiempo.
Entre las pestañas del azar que parpadean meteoritos
y la tinta de los sueños que te dibujan
sobre hojas irrepetibles de memoria.
En las otras mitades de todas las cosas
flotando por los mares de la erosión.
Es allí, en cualquier lugar en cruz de luces
que florecen luciérnagas matutinas.
O, tal vez, es más lejos de lo que el misterio
pueda concebir al iniciar su retrato en tu piel.
No sé, pero hay un artista del cielo, ángel renegado
que me habita y juega al aro con mi corazón
por las calles del olvido, cuando no te veo.
donde la luz retrocede para no quemar
las alas de una mariposa recién nacida.
Donde las lágrimas rebosan de las nubes.
Entre las sombras que apartan con cariño
la mediocridad del alba.
Entre las veletas del alma que giran
por la brisa de los besos
y los tabúes que maceran las orugas del tiempo.
Entre las pestañas del azar que parpadean meteoritos
y la tinta de los sueños que te dibujan
sobre hojas irrepetibles de memoria.
En las otras mitades de todas las cosas
flotando por los mares de la erosión.
Es allí, en cualquier lugar en cruz de luces
que florecen luciérnagas matutinas.
O, tal vez, es más lejos de lo que el misterio
pueda concebir al iniciar su retrato en tu piel.
No sé, pero hay un artista del cielo, ángel renegado
que me habita y juega al aro con mi corazón
por las calles del olvido, cuando no te veo.