despertando
Poeta adicto al portal
Uno se acostumbra a vivir
por sinuosas orillas,
a pasear meditando
mientras tú, vida mía,
me arrullas en tus brazos.
Rechacé ser la concubina
de nadie;
ni de hombre tirano
y menos del mismo diablo.
Porque tú, malvado insano,
no seduces a cualquiera;
seduces a mentes débiles
y a presas fáciles.
Mas a los fuertes
los tienes enfrente;
no se rinden ante ti,
no te dan sus manos,
no temen tu mezquino poder,
tu lamentable fuerza
ni tu falsa alquimia.
por sinuosas orillas,
a pasear meditando
mientras tú, vida mía,
me arrullas en tus brazos.
Rechacé ser la concubina
de nadie;
ni de hombre tirano
y menos del mismo diablo.
Porque tú, malvado insano,
no seduces a cualquiera;
seduces a mentes débiles
y a presas fáciles.
Mas a los fuertes
los tienes enfrente;
no se rinden ante ti,
no te dan sus manos,
no temen tu mezquino poder,
tu lamentable fuerza
ni tu falsa alquimia.