Por los clavos de Cristo (Estiramientos de cuello)

Ricardo López Castro

*Deuteronómico*
A destiempo -siempre a destiempo, siempre todo a destiempo, siempre siempre a destiempo- me pongo colorado.

Percibo malas vibraciones.

Cada vez hablo menos, y solo de la forma correcta para vosotros, de la forma que se espera de mí -¿de la forma que se espera de mí?-.

En toda mi vida solo he sido constante en esto, como para que siete mil millones de memos me digan ahora lo que tengo que hacer.

Cada vez más imperfecciones en mi cuerpo.

Soy el blanco de la mala uva de la gente.

Y es que no se puede conmigo.

Lo tengo todo controlado.

Vosotros me la traéis al pairo, y yo os importo más que nada.

Pero, ¿realmente me la traéis al pairo?

Esto es como si Dios empezara a comer las uvas en los cuartos.

O como si Dios crucificado…

¿¿¿¿¿Qué coño puede hacer Dios crucificado?????
 
No puede hacer nada, pero como ser es hacer, entonces no es nada; y claro, Dios ya es.
En su Universo, sucede algo extraño: Que todo es, y nada es, al mismo tiempo.
Entonces, el crucificado es el que pulula por el Cosmos.
No el Creador. El Creador es bastante más libre.
 

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