Alfredo Grajales Sosa
Poeta que considera el portal su segunda casa
No quisiste siquiera despedirte
agitando tu mano te marchaste,
no tuve más opción que bendecirte,
un abrazo también me lo negaste.
Tirado por los suelos me dejaste
y el alma por completo destrozada,
con gran placer mis ruinas observaste
sin mostrar compasión en tu mirada.
Y seguiste de frente tu camino
tu desprecio me diste cual presente,
acepté resignado mi destino.
Te marchaste sin más entre la gente,
vi partir un amor que fue mezquino
¡Pero pude borrarle de mi mente!
agitando tu mano te marchaste,
no tuve más opción que bendecirte,
un abrazo también me lo negaste.
Tirado por los suelos me dejaste
y el alma por completo destrozada,
con gran placer mis ruinas observaste
sin mostrar compasión en tu mirada.
Y seguiste de frente tu camino
tu desprecio me diste cual presente,
acepté resignado mi destino.
Te marchaste sin más entre la gente,
vi partir un amor que fue mezquino
¡Pero pude borrarle de mi mente!
Última edición: