Entre boca y boca me enredo en historias,
pacientes distantes, puntuales y ausentes.
Sonrientes, en llanto, mordiendo mi mano;
nerviosos, callados me explican su daño.
Me miro en sus ojos, atentos al tacto.
Llegando a su cita comienza el trabajo.
Llamadas nocturnas, esperan mis horas,
compensan mi sueño alivio en sus días.
Menguando temores atiendo sus males,
buscando entereza a sus vanidades.
Preguntas que obligan palabras precisas,
crónicas utópicas que caen en sonrisas.
Los chistes, el clima, siempre presentes,
ratones y dientes habitando paredes.
La lógica cabe dentro de razones.
Estudiando la vida, cumpliendo mi oficio.