Jose Andrea Kastronovo
Poeta que considera el portal su segunda casa
Aunque estuviéramos hundidos en un silencio eterno,
y la escarcha de la indiferencia cubriera nuestras almas,
había prometido en mí guardarte intacto un te quiero
y mantener viva la chispa que alumbrara la esperanza.
Tú, la de siempre, la misma de siempre,
la que no confiaba más que en sus ojos,
si creyeras que puede engañarte la mirada,
habrías luchado un poquito por nosotros.
Sólo creí en ti y me engañe a mí mismo,
yo que siempre te miré de frente,
me enamoré sin pretextos de ti,
sin saber que eras solo un espejismo.
Hoy sé que te amé y que tú no quisiste amar,
pero un día para los dos todo será diferente,
se apagará la chispa que encendería la llama
y el te quiero se morirá por volverse silente,
entonces sabrás lo que perdiste por no luchar,
y yo sabré que quizá gané
por perderte.