L
Luis Delamar
Invitado
¿Por qué me has abandonado?
Anoche me vi entre flores
con la piel fría de talco
vi una mujer que lloraba
y me besaba la mano.
Viéndome yerto, pensé
-pues mi luto era soñado-
que los que allí me lloraban
son los que me están matando;
aunque me maten a besos
aunque me maten a abrazos
aunque a caricias me maten,
sin querer, lo están logrando.
Vi junto a mi cabecera
sobre un soporte dorado
un crucifijo de hierro
con un Cristo bocabajo,
suplicando como yo...
¿Por qué me has abandonado?
Acompañaban al Cristo
un farol por cada lado
y dos querubines negros
con el índice acusando
a mi roto cuerpo inerte,
convicto y decapitado…
por adorar a una Diosa
y jactarme del pecado.
Me despertaron las hadas
de aquella noche de fiebre
con un susurro al oído,
¿No estás vivo?, ¡Qué más quieres!
Última edición por un moderador: