El angel RENE
Poeta adicto al portal
¿Por qué tuviste que herirme de esta manera?
Si yo te amaba y te llevaba tan dentro del alma
¿Por qué tuviste que hundir una daga venenosa
donde yacía una herida que aún no sanaba?
¿Por qué?
¿Dime por qué?
¡Y es que no alcanzo a comprender!
¿Por qué te dejaste dominar por tu egoísmo?
¿Por qué me agobiaste con ese neófito sadismo?
Succionaste mi yugular con tu gusto hematófago
llevando mi alma directamente al homicidio.
Una llaga recurrente que nunca había sanado
se gangrenó, haciéndose putrefacta y nauseabunda,
el hedor de esa pústula penetró en la profundidad de mí,
floreciendo el tumor canceroso de mis recuerdos.
Muchas batallas he librado, he sobrevivido,
aun no entiendo porque estoy aquí,
numerosas heridas tengo en todo mi ser,
pero una ulcera ha sido la que no sana
esa que tú misma tocaste con saña,
esa es la que más me dolía,
y que hiciste que reviviera martirios pasados,
torturas y cicatrices que quedan
marcadas para toda la vida.
¡No!
¡Yo no voy a decir que soy como el ave fénix!
Que soy el que muere y renace otra vez,
como sueles decir tú a tus amigos
en más de una ocasión
¡No!
Déjame decirte que yo…
¡Yo soy un sobreviviente!
Quizás no de la segunda guerra mundial
o de la salvaje guerra de Vietnam
¡No!
Demasiadas veces he caído
y otras tantas me he levantado,
algunas he estado al borde de la muerte
otras más al borde del suicidio,
no sé,
si por valentía o cobardía,
hoy no lo entiendo,
ha pasado tanto tiempo,
pero sí sé decirte que
¡Aquí sigo!
que no me he dejado vencer
aún lucho, aún respiro,
aún tengo fuerza aunque sea en mi lado izquierdo,
cojeo, es cierto,
que ya no veo, también es cierto,
que mi sangre dulce se ha vuelto veneno,
por supuesto,
que se me va apagando el espíritu de a poco
no lo niego,
pero te aseguro qué
aún sigo,
y solo me dejaré vencer
hasta que el Altísimo decida mi destino,
entonces, con la frente en alto diré:
¡No he vivido en vano!
entonces daré mi último suspiro
dormiré en la tierra que me vio nacer
y me vio dar hasta...
¡El último respiro!
Ángel René
Si yo te amaba y te llevaba tan dentro del alma
¿Por qué tuviste que hundir una daga venenosa
donde yacía una herida que aún no sanaba?
¿Por qué?
¿Dime por qué?
¡Y es que no alcanzo a comprender!
¿Por qué te dejaste dominar por tu egoísmo?
¿Por qué me agobiaste con ese neófito sadismo?
Succionaste mi yugular con tu gusto hematófago
llevando mi alma directamente al homicidio.
Una llaga recurrente que nunca había sanado
se gangrenó, haciéndose putrefacta y nauseabunda,
el hedor de esa pústula penetró en la profundidad de mí,
floreciendo el tumor canceroso de mis recuerdos.
Muchas batallas he librado, he sobrevivido,
aun no entiendo porque estoy aquí,
numerosas heridas tengo en todo mi ser,
pero una ulcera ha sido la que no sana
esa que tú misma tocaste con saña,
esa es la que más me dolía,
y que hiciste que reviviera martirios pasados,
torturas y cicatrices que quedan
marcadas para toda la vida.
¡No!
¡Yo no voy a decir que soy como el ave fénix!
Que soy el que muere y renace otra vez,
como sueles decir tú a tus amigos
en más de una ocasión
¡No!
Déjame decirte que yo…
¡Yo soy un sobreviviente!
Quizás no de la segunda guerra mundial
o de la salvaje guerra de Vietnam
¡No!
Demasiadas veces he caído
y otras tantas me he levantado,
algunas he estado al borde de la muerte
otras más al borde del suicidio,
no sé,
si por valentía o cobardía,
hoy no lo entiendo,
ha pasado tanto tiempo,
pero sí sé decirte que
¡Aquí sigo!
que no me he dejado vencer
aún lucho, aún respiro,
aún tengo fuerza aunque sea en mi lado izquierdo,
cojeo, es cierto,
que ya no veo, también es cierto,
que mi sangre dulce se ha vuelto veneno,
por supuesto,
que se me va apagando el espíritu de a poco
no lo niego,
pero te aseguro qué
aún sigo,
y solo me dejaré vencer
hasta que el Altísimo decida mi destino,
entonces, con la frente en alto diré:
¡No he vivido en vano!
entonces daré mi último suspiro
dormiré en la tierra que me vio nacer
y me vio dar hasta...
¡El último respiro!
Ángel René
Última edición: