PEQUEÑO GRANITO DE ANIS
Poeta asiduo al portal
Dijeron que no hablara de mí, que no escribiera de mí. Qué más bien hablará de lo que no soy y realmente deseo ser.
Pero existen ocasiones en las cuales los seres humanos nos sentimos cansados y creo que ese es mi caso. Harta estoy de pronto de escribir de las fantasías que habitan mi cabeza, lo he hecho desde niña y miren...¡A dónde me ha llevado tal juego siniestro!
Estoy sola, completamente sola, sin hijos, sin pareja, sin dinero y a veces creo que sin Dios.
Solo entre mis manos, una hoja amarillenta en donde con mi puño cerrado voy des reprimiendo un sentimiento profundo a fuerza de letras, ese del cual, se me ha negado escribir.
La poesía no somos nosotros, una vez escuché decirle a alguien. Y ahora se que puede ser cierto. Escribo de cosas hermosas, de sucesos que nunca he vivido, de personas que nunca he conocido, de amores que nunca he sentido. Todo en mandato de mi mente febril, desquiciante hacedora de dioses...Una diosera.
Pero la verdad es otra, muy diferente y muy profunda. A veces me pregunto ¿qué pensaran mis lectores si realmente los dejara asomarse al abismo de mi alma indómita?.
Quizá se asustarían o se enamorarían de este ser tan imperfecto que soy. Pero escribo y se me niega abrir esa puerta sagrada con triple llave, en donde se guardan todos los secretos de mi existencia.
Mi existencia...tan efímera como el paso de una tilde a un punto.
Y a veces ¡cuánto desearía que alguien rascara hasta romperse las uñas dentro de mi corazón!. Me viera desnuda, completamente desnuda. Que recorriera con sus pupilas cada uno de mis pliegues sin que ninguno faltare...
Pero no se me permite.
Y tal vez sea lo mejor, lo más practico y menos doloroso. No quisiera causar escozor al atrevido que hurgase mi entraña, no quisiera que después de verme tal como soy deseará quedarse a vivir entre mis recovecos..¡No!..Suficiente tengo yo con los azares de mi vida que a cada paso me recuerdan lo difícil que es vivirla, para arrastrar conmigo otra alma
Y sin embargo, como deseo a veces que alguien cante en mi regazo y bese mis labios casi vírgenes
Pero ¡Basta!...¡qué no debo hablar de mi sentir!...
Pájaros libres Amores eternos Justicia ciega De eso y de cosas parecidas quiero, debo escribir ©
Pero existen ocasiones en las cuales los seres humanos nos sentimos cansados y creo que ese es mi caso. Harta estoy de pronto de escribir de las fantasías que habitan mi cabeza, lo he hecho desde niña y miren...¡A dónde me ha llevado tal juego siniestro!
Estoy sola, completamente sola, sin hijos, sin pareja, sin dinero y a veces creo que sin Dios.
Solo entre mis manos, una hoja amarillenta en donde con mi puño cerrado voy des reprimiendo un sentimiento profundo a fuerza de letras, ese del cual, se me ha negado escribir.
La poesía no somos nosotros, una vez escuché decirle a alguien. Y ahora se que puede ser cierto. Escribo de cosas hermosas, de sucesos que nunca he vivido, de personas que nunca he conocido, de amores que nunca he sentido. Todo en mandato de mi mente febril, desquiciante hacedora de dioses...Una diosera.
Pero la verdad es otra, muy diferente y muy profunda. A veces me pregunto ¿qué pensaran mis lectores si realmente los dejara asomarse al abismo de mi alma indómita?.
Quizá se asustarían o se enamorarían de este ser tan imperfecto que soy. Pero escribo y se me niega abrir esa puerta sagrada con triple llave, en donde se guardan todos los secretos de mi existencia.
Mi existencia...tan efímera como el paso de una tilde a un punto.
Y a veces ¡cuánto desearía que alguien rascara hasta romperse las uñas dentro de mi corazón!. Me viera desnuda, completamente desnuda. Que recorriera con sus pupilas cada uno de mis pliegues sin que ninguno faltare...
Pero no se me permite.
Y tal vez sea lo mejor, lo más practico y menos doloroso. No quisiera causar escozor al atrevido que hurgase mi entraña, no quisiera que después de verme tal como soy deseará quedarse a vivir entre mis recovecos..¡No!..Suficiente tengo yo con los azares de mi vida que a cada paso me recuerdan lo difícil que es vivirla, para arrastrar conmigo otra alma
Y sin embargo, como deseo a veces que alguien cante en mi regazo y bese mis labios casi vírgenes
Pero ¡Basta!...¡qué no debo hablar de mi sentir!...
Pájaros libres Amores eternos Justicia ciega De eso y de cosas parecidas quiero, debo escribir ©