Morgan H.Yabar
Poeta que considera el portal su segunda casa
Podemos pender, desde nuestros huesos,
con esas verdades fugitivas siempre muriendo,
y aún así, admirar el escabroso milagro
que es, elongar los deseos
en la espina dorsal de un abismo,
consigna de todos aquellos
que alguna vez,
se han llamado muertos.
*
Y si por casualidad, tú y yo
podemos reírnos a la par…
Será porque saboreamos
al fin El Caos.
La mueca, colosal insignia
del deber… para que podamos ser
cerbero dándole tributo a Pávlov.
¿Por qué no?
con esas verdades fugitivas siempre muriendo,
y aún así, admirar el escabroso milagro
que es, elongar los deseos
en la espina dorsal de un abismo,
consigna de todos aquellos
que alguna vez,
se han llamado muertos.
*
Y si por casualidad, tú y yo
podemos reírnos a la par…
Será porque saboreamos
al fin El Caos.
La mueca, colosal insignia
del deber… para que podamos ser
cerbero dándole tributo a Pávlov.
¿Por qué no?
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