Pescador nublado
Poeta que considera el portal su segunda casa
Sólo me resta creer que alguna vez
mi nombre se asoma en alguna de tus conversaciones.
Que sirve de referencia para hablar de un recuerdo y no
de alguien que dejaste olvidado en un libro que leías
y que por falta de cuidado su portada se fue borrando.
Que me pronuncias al menos de vez en cuando,
que me invoques en la forma de una fotografía mental.
Que eres capaz de visitarme en el hogar
que construimos en nuestra memoria.
Sólo me queda pensar
que alguna vez creas que me has visto,
que confundas el rostro de alguien más con el mío
y que por accidente se te escape una sonrisa.
Que me halles espacio en algún escenario
donde no hubo distancias ni terceros.
Que imagines un lugar donde nuestras
voces pudieran coexistir.
Un paisaje donde yo tuviera a la fe de la mano
y tú con la oportunidad posada en tu hombro.
Sólo puedo confiar
en que conservarás mi despedida.
Que con el tiempo se te revele el hecho de
que un día me protegiste con todas tus fuerzas.
Que una tarde no puedas encontrar algo en tu hogar
y que de repente te des cuenta que estabas pensando en mi.
Que una mañana mientras te veas en el espejo
sientas que te hago falta para reconocerte.
Sólo me resta creer
que el destino no supo de nosotros
o que simplemente no pudimos verlo.
Que fuimos las horas que pasan en la madrugada.
Que tú querías decir lo mismo que yo.
Sólo me resta esperar que un día te des cuenta
que te encontró alguien como yo.
mi nombre se asoma en alguna de tus conversaciones.
Que sirve de referencia para hablar de un recuerdo y no
de alguien que dejaste olvidado en un libro que leías
y que por falta de cuidado su portada se fue borrando.
Que me pronuncias al menos de vez en cuando,
que me invoques en la forma de una fotografía mental.
Que eres capaz de visitarme en el hogar
que construimos en nuestra memoria.
Sólo me queda pensar
que alguna vez creas que me has visto,
que confundas el rostro de alguien más con el mío
y que por accidente se te escape una sonrisa.
Que me halles espacio en algún escenario
donde no hubo distancias ni terceros.
Que imagines un lugar donde nuestras
voces pudieran coexistir.
Un paisaje donde yo tuviera a la fe de la mano
y tú con la oportunidad posada en tu hombro.
Sólo puedo confiar
en que conservarás mi despedida.
Que con el tiempo se te revele el hecho de
que un día me protegiste con todas tus fuerzas.
Que una tarde no puedas encontrar algo en tu hogar
y que de repente te des cuenta que estabas pensando en mi.
Que una mañana mientras te veas en el espejo
sientas que te hago falta para reconocerte.
Sólo me resta creer
que el destino no supo de nosotros
o que simplemente no pudimos verlo.
Que fuimos las horas que pasan en la madrugada.
Que tú querías decir lo mismo que yo.
Sólo me resta esperar que un día te des cuenta
que te encontró alguien como yo.
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