Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
Me vine de Canarias tras mi estrella.
A cambio no pedí nada de nada;
tan sólo que ilumine mi alborada
la luz que de sus ojos luce bella.
Me vine de mi playa cual centella
buscando en su regazo mi ensenada;
anduve con el alma enamorada
tratando que Madrid no hiciera mella.
Me vine por tenerla cada día
cercana a mi verdad y a mi locura,
llenando lo que el miedo me vacía.
Me vine porque asido a su cintura
soy consolidación más todavía,
y menos desazón y noche oscura.
A cambio no pedí nada de nada;
tan sólo que ilumine mi alborada
la luz que de sus ojos luce bella.
Me vine de mi playa cual centella
buscando en su regazo mi ensenada;
anduve con el alma enamorada
tratando que Madrid no hiciera mella.
Me vine por tenerla cada día
cercana a mi verdad y a mi locura,
llenando lo que el miedo me vacía.
Me vine porque asido a su cintura
soy consolidación más todavía,
y menos desazón y noche oscura.