La caricia de tú sabana, envolvía
la exuberante belleza de tú cuerpo,
marcando la silueta, agradecía
esculpiendo palmo a palmo tú misterio.
La caricia de la sabana traía
tú perfume como ráfaga de viento,
que aun sin verte; te advertía
y llenaban mis sentidos al momento.
Por el filo de tú sabana, asomaba
la desnudez total de tú mirada,
que aun a oscura la encontraba
por el brillo, de tus ojos acentuada.
Por las arrugas de tú sabana, sabían
que dos cuerpos en ella vibraban,
que dos corazones al unisonó se abrían,
se miraban, se tocaban y se juntaban.