Follow along with the video below to see how to install our site as a web app on your home screen.
Nota: Es posible que esta función no esté disponible en algunos navegadores.
![]()
En una pequeña aldea
tenía fama un castillo
ubicado en la colina,
vivían dos mozos ricos.
Un día se plantearon
ir a buscar un alijo
de una herencia recibida.
Aunque ya estaban rendidos,
ensillaron sus caballos
y así atar todos los hilos.
Cabalgaron por la noche,
hasta acabar abatidos.
Llegando a la vieja iglesia,
se oía ¡Al fin conseguido!
Pero fue su gran sorpresa
ver a una joven que vino,
que con voz de autoridad:
¡Alto, paraos! les dijo,
pero... saltando la verja,
uno de ellos cayó herido,
clavándose en el costado
un hierro con mucho filo.
Viendo tanta sangre fluir,
ella comentó: -Estáis vivo,
sois caballero jovial,
apuesto, noble y divino.
¿Qué ojos son los que me miran?
con verla siento cobijo,
he venido a por un cofre
que está por aquí escondido.
¡Dios mío, como sangráis!
lo curaré ahora mismo.
Tu buen corazón me anima,
tu sentir me ha conmovido,
mi vida se va apagando
son menos ya mis latidos.
No os preocupéis por nada
este es nuestro gran destino
entre mis brazos os tengo
y no os dejaré nunca iros,
¿os puedo pedir un beso?
No tenéis ni que pedirlo.
Cerrando sus negros ojos,
él ya no volvió a abrirlos.
Fue tanta la pena de ella...
que le dijo: Aquí termino,
así no puedo vivir,
yo quiero morir contigo.
Tere B.O
23-05-2013
Gracias querida amiga por pasar a dejar tu bonito comentario,Hola Tere, me ha gustado mucho,
a pesar del final,
no siempre hay finales felices.
A raíz de esa última frase,
te dejo esto.
http://www.youtube.com/watch?v=CCQQGXl7cjY
Un abrazo.
![]()
En una pequeña aldea
tenía fama un castillo
ubicado en la colina,
vivían dos mozos ricos.
Un día se plantearon
ir a buscar un alijo
de una herencia recibida.
Aunque ya estaban rendidos,
ensillaron sus caballos
y así atar todos los hilos.
Cabalgaron por la noche,
hasta acabar abatidos.
Llegando a la vieja iglesia,
se oía ¡Al fin conseguido!
Pero fue su gran sorpresa
ver a una joven que vino,
que con voz de autoridad:
¡Alto, paraos! les dijo,
pero... saltando la verja,
uno de ellos cayó herido,
clavándose en el costado
un hierro con mucho filo.
Viendo tanta sangre fluir,
ella comentó: -Estáis vivo,
sois caballero jovial,
apuesto, noble y divino.
¿Qué ojos son los que me miran?
con verla siento cobijo,
he venido a por un cofre
que está por aquí escondido.
¡Dios mío, como sangráis!
lo curaré ahora mismo.
Tu buen corazón me anima,
tu sentir me ha conmovido,
mi vida se va apagando
son menos ya mis latidos.
No os preocupéis por nada
este es nuestro gran destino
entre mis brazos os tengo
y no os dejaré nunca iros,
¿os puedo pedir un beso?
No tenéis ni que pedirlo.
Cerrando sus negros ojos,
él ya no volvió a abrirlos.
Fue tanta la pena de ella...
que le dijo: Aquí termino,
así no puedo vivir,
yo quiero morir contigo.
Tere B.O
23-05-2013
Gracias amigo Castro por tu agradable comentarioEs muy bueno el romance
y no por adular lo digo.
Si yo fuese caballero,
poeta, quisiera ser contigo.
Si el romance del Mio Cid fuese así escrito,
seguro, que del todo lo habría leido.
Estrellas a tu arte.
Castro.
Gracias amiga Marian por pasar y dejar tu comentariomorir hasta el último latido, besos mi bella
![]()
En una pequeña aldea
tenía fama un castillo
ubicado en la colina,
vivían dos mozos ricos.
Un día se plantearon
ir a buscar un alijo
de una herencia recibida.
Aunque ya estaban rendidos,
ensillaron sus caballos
y así atar todos los hilos.
Cabalgaron por la noche,
hasta acabar abatidos.
Llegando a la vieja iglesia,
se oía ¡Al fin conseguido!
Pero fue su gran sorpresa
ver a una joven que vino,
que con voz de autoridad:
¡Alto, paraos! les dijo,
pero... saltando la verja,
uno de ellos cayó herido,
clavándose en el costado
un hierro con mucho filo.
Viendo tanta sangre fluir,
ella comentó: -Estáis vivo,
sois caballero jovial,
apuesto, noble y divino.
¿Qué ojos son los que me miran?
con verla siento cobijo,
he venido a por un cofre
que está por aquí escondido.
¡Dios mío, como sangráis!
lo curaré ahora mismo.
Tu buen corazón me anima,
tu sentir me ha conmovido,
mi vida se va apagando
son menos ya mis latidos.
No os preocupéis por nada
este es nuestro gran destino
entre mis brazos os tengo
y no os dejaré nunca iros,
¿os puedo pedir un beso?
No tenéis ni que pedirlo.
Cerrando sus negros ojos,
él ya no volvió a abrirlos.
Fue tanta la pena de ella...
que le dijo: Aquí termino,
así no puedo vivir,
yo quiero morir contigo.
Tere B.O
23-05-2013
MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.
✦ Hazte MecenasSin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español