Por un instante de doce semanas

Doblezero

Poeta adicto al portal

habitacion-bebe.jpg

Por un instante de doce semanas

Como a una razón para sobrevivir
me habíais buscado entre las sabanas,
agotando el amor y vuestro tiempo
bajo miles de noches satinadas,
para prender un fuego en mi corazón
que la lluvia de tu vientre apagaba,
pero al fin pude encenderme en tu interior
por un instante de doce semanas.

¡Maldita tecnología!, maldita
por dejaros ver mis manos, mi cara,
ceñido en tu cintura como un gorrión
pequeñito en un nido de paja.
Tuya no es la culpa, no llores mamá,
siempre me tendrás dentro de tu alma.

Tuve tiempo para aprender a querer,
sentir el calor, hablar con patadas
en mi mundo de oscuridad y de amor
por un instante de doce semanas.
Yo vivía de tus latidos, madre,
me dormía cuando papá cantaba
todas las noches canciones de cuna
acostado junto a ti en vuestra cama.
Me llegaba entre el ritmo de tu corazón
su voz de ternura forjando nanas
y decías: "será fuerte como tú,
tu pelo castaño, tu piel tan blanca",
mientras tus suaves dedos se ceñían
a mi cuerpecito sumido en calma.

Entonces papá, sobre tu barriga,
con esa conmovedora mirada
como sacando a bailar a tus ojos
con los suyos al son de una balada,
venia para apoyarse sobre mi
y así escuchábamos la acelerada
melodía de tu corazón juntos.
Y todas las estrellas plateadas
conquistaron tus enormes pupilas
y siete brisas de otoño surcaban
tus labios estremecidos de aliento
destrenzando entusiasmo en las palabras
como una sinfonía de jilgueros
haciendo fantasías en su fragua:
"¡ay, que castillo de madera verde!
le harás, cariño, cuando el bebe nazca,
¡que luces de melocotón y lunas!
le alumbrarán en sus sueños las hadas,
¡que carrusel de música y caballos!
girará en su creación desatada
de fabulas en sus noches de cuna.
¿Sientes, cariño, como da patadas?,
¿palpas, mi vida, su bonito cuerpo?,
quiero romperme como un jarro de agua
y recoger, esa luz, con mis manos
que dentro de mi vientre se agazapa".

Nos hubiéramos desvelado los tres
a la luz del tul de las madrugadas
para viajar hacia donde el sol hace
auroras con la flor de Jacaranda,
hubiéramos creado sortilegios,
fundidos, frotándonos las pestañas
bajo el voltaje de nuestro cariño
desgranando purpurina dorada
y papá te traería mis pañales
y tú a mi boca el fruto de tus mamas,
pero todo vino a desvanecerse
como una gris historia inacabada.

Soñabas por mecerme en tus rodillas
y lejos quedó la desesperanza,
derrochaste la suprema alegría,
volaron jacintos por las ventanas
y papá destapaba mil jazmines
cada día al llegar a nuestra casa
cuando abría cajitas de colores
y al tiempo que decía abracadabra
surtía un arco iris de ropita
y sonajeros rumbeando en magia.
Pero ahora, cuando entra en casa papá,
su alma funesta se deshace y pasa.

Y al pasar por mi habitación de pino
con su tren amarillo y sus canastas,
con sus peluches suaves y cortinas,
con soles esparcidos y manzanas,
ya no ves en ella el caleidoscopio
que veías de ositos y de danzas
y Van Gogh ya no pinta girasoles
en el horizonte de las ventanas
y el "Alla Turca" de Mozart no suena
en amaneceres de piano y flautas.
Mi habitación es ingrávida y es gris
ante tus lágrimas llenas de rabia
y donde un día caían de alegría,
sube ahora el espanto a tu mirada
y mi fotografía a tus pupilas
de aquel instante de doce semanas.

¡No miréis la ecografía!, por favor,
oh, maldita tecnología ingrata,
por recordaros, ahora que ni soy,
ahora que ni estoy en tus entrañas,
que tenéis que derrumbaros porque
se despliegan ilusiones que os matan.
Y un cometa azul rasga en tu débil voz
el sollozo de papá en su garganta
y lagrimas lentas rompen tu boca:
"¡ay mi niño cuanto me haces falta!".

Ahora que ni estoy ni soy, no hay parcelas,
no tengo espacio ni existen las albas,
donde yo me hallo una gota es tormenta,
una flor primavera y es espada
esa daga cuando sientes tristeza
por nuestro instante de doce semanas.

Autor: Doblezero



 
Última edición:
OMITA EN LOS TÍTULO FLORITURAS DE ESTE TIPO: */*Te Amo*/* y en general cualquier otra u otros signos que no esté gramaticalmente justificado.

Los títulos aparecen en los INDICES de cada foro y la imagen de los índices pertenece a Mundopoesía no al usuario. Mundopoesía pretende dos cosas:

- No queremos que los índices parezcan “tablones luminoso” de una tómbola, por tanto, no está permitido destacar los títulos con algo que no sea su mero contenido literario.

- Los títulos son un reclamo para la lectura del poema, y no se permite más reclamo que el puro contenido literario del título.

Los entrecomillados sólo se admiten si tiene sentido literario destacar algo concreto del título.

He suprimido todo signos innecesario en los títulos de sus poemas contrario a las reglas del portal, favor de leer el sistema de infracciones publicado en todos los foros de mundopoesía.

EQUIPO DE MODERACIÓN

 

habitacion-bebe.jpg


****

Como a una razón para sobrevivir
me habíais buscado entre las sabanas,
agotando el amor y vuestro tiempo
bajo miles de noches satinadas,
para prender un fuego en mi corazón
que la lluvia de tu vientre apagaba,
pero al fin pude encenderme en tu interior
por un instante de doce semanas.

¡Maldita tecnología!, maldita
por dejaros ver mis manos, mi cara,
ceñido en tu cintura como un gorrión
pequeñito en un nido de paja.
Tuya no es la culpa, no llores mamá,
siempre me tendrás dentro de tu alma.

Tuve tiempo para aprender a querer,
sentir el calor, hablar con patadas
en mi mundo de oscuridad y de amor
por un instante de doce semanas.
Yo vivía de tus latidos, madre,
me dormía cuando papá cantaba
todas las noches canciones de cuna
acostado junto a ti en vuestra cama.
Me llegaba entre el ritmo de tu corazón
su voz de ternura forjando nanas
y decías: "será fuerte como tú,
tu pelo castaño, tu piel tan blanca",
mientras tus suaves dedos se ceñían
a mi cuerpecito sumido en calma.

Entonces papá, sobre tu barriga,
con esa conmovedora mirada
como sacando a bailar a tus ojos
con los suyos al son de una balada,
venia para apoyarse sobre mi
y así escuchábamos la acelerada
melodía de tu corazón juntos.
Y todas las estrellas plateadas
conquistaron tus enormes pupilas
y siete brisas de otoño surcaban
tus labios estremecidos de aliento
destrenzando entusiasmo en las palabras
como una sinfonía de jilgueros
haciendo fantasías en su fragua:
"¡¡ ay, que castillo de madera verde !!
le harás, cariño, cuando el bebe nazca,
¡¡ que luces de melocotón y lunas !!
le alumbrarán en sus sueños las hadas,
¡¡ que carrusel de música y caballos !!
girará en su creación desatada
de fabulas en sus noches de cuna.
¡¿Sientes, cariño, como da patadas?!,
¡¿palpas, mi vida, su bonito cuerpo?!,
quiero romperme como un jarro de agua
y recoger, esa luz, con mis manos
que dentro de mi vientre se agazapa".

Nos hubiéramos desvelado los tres
a la luz del tul de las madrugadas
para viajar hacia donde el sol hace
auroras con la flor de Jacaranda,
hubiéramos creado sortilegios,
nosotros, frotándonos las pestañas
bajo el voltaje de nuestro cariño
desgranando purpurina dorada
y papá te traería mis pañales
y tú a mi boca el fruto de tus mamas,
pero todo vino a desvanecerse
como una gris historia inacabada.

Soñabas por mecerme en tus rodillas
y lejos quedó la desesperanza,
derrochaste la suprema alegría,
volaron jacintos por las ventanas
y papá destapaba mil jazmines
cada día al llegar a nuestra casa
cuando abría cajitas de colores
y al tiempo que decía abracadabra
surtía un arco iris de ropita
y sonajeros rumbeando en magia.
Pero ahora, cuando entra en casa papá,
su alma funesta se deshace y pasa.

Y al pasar por mi habitación de pino
con su tren amarillo y sus canastas,
con sus peluches suaves y cortinas,
con soles esparcidos y manzanas,
ya no ves en ella el caleidoscopio
que veías de ositos y de danzas
y Van Gogh ya no pinta girasoles
en el horizonte de las ventanas
y el "Alla Turca" de Mozart no suena
en amaneceres de piano y flautas.
Mi habitación es ingrávida y es gris
ante tus lagrimas llenas de rabia
y donde un día caían de alegría,
sube ahora el espanto a tu mirada
y mi fotografía a tus pupílas
de aquel instante de doce semanas.

¡¡No miréis la ecografía!!, por favor,
oh, maldita tecnología ingrata,
por recordaros, ahora que ni soy,
ahora que ni estoy en tus entrañas,
que tenéis que derrumbaros porque
se despliegan ilusiones que os matan.
Y un cometa azul rasga en tu débil voz
el sollozo de papá en su garganta
y lagrimas lentas rompen tu boca:
"¡ay, mi niño, ay cuanto me haces falta!".

Ahora que ni estoy ni soy, no hay parcelas,
no tengo espacio ni existen las albas,
donde yo me hallo una gota es tormenta,
una flor primavera y es espada
esa daga cuando sientes tristeza
por nuestro instante de doce semanas.


****



Hola, me has desgarrado el alma con tus palabras, renunciar a la vida no es fácil, evocaste viivencias que me dejaron marcada. Gracas por compartr tus letras. Saludos y estrellas
¡SONRIE
 
Amigo doblezero, la pena es grande cuando se sumerge en algo tan importante, cuando no caben los remedios y las ilusiones maltrechas nos matan.
con abrazo incluído.
 
Gracias por tu comentario, es todo un placer, por suerte lo escrito no es una experiencia personal ni de mi entorno proximo pero no es dificil imaginar la pena que se debe de sentir, debe de ser lo mas terrible del mundo.

un abrazo
 
El milagro de la vida duró un instante (doce semanas). Instante eterno que caló hasta las entrañas. Inolvidable en el tiempo y dejando profunda huella en el alma. He disfrutado leyéndote. Besos.

habitacion-bebe.jpg


****

Como a una razón para sobrevivir
me habíais buscado entre las sabanas,
agotando el amor y vuestro tiempo
bajo miles de noches satinadas,
para prender un fuego en mi corazón
que la lluvia de tu vientre apagaba,
pero al fin pude encenderme en tu interior
por un instante de doce semanas.

¡Maldita tecnología!, maldita
por dejaros ver mis manos, mi cara,
ceñido en tu cintura como un gorrión
pequeñito en un nido de paja.
Tuya no es la culpa, no llores mamá,
siempre me tendrás dentro de tu alma.

Tuve tiempo para aprender a querer,
sentir el calor, hablar con patadas
en mi mundo de oscuridad y de amor
por un instante de doce semanas.
Yo vivía de tus latidos, madre,
me dormía cuando papá cantaba
todas las noches canciones de cuna
acostado junto a ti en vuestra cama.
Me llegaba entre el ritmo de tu corazón
su voz de ternura forjando nanas
y decías: "será fuerte como tú,
tu pelo castaño, tu piel tan blanca",
mientras tus suaves dedos se ceñían
a mi cuerpecito sumido en calma.

Entonces papá, sobre tu barriga,
con esa conmovedora mirada
como sacando a bailar a tus ojos
con los suyos al son de una balada,
venia para apoyarse sobre mi
y así escuchábamos la acelerada
melodía de tu corazón juntos.
Y todas las estrellas plateadas
conquistaron tus enormes pupilas
y siete brisas de otoño surcaban
tus labios estremecidos de aliento
destrenzando entusiasmo en las palabras
como una sinfonía de jilgueros
haciendo fantasías en su fragua:
"¡¡ ay, que castillo de madera verde !!
le harás, cariño, cuando el bebe nazca,
¡¡ que luces de melocotón y lunas !!
le alumbrarán en sus sueños las hadas,
¡¡ que carrusel de música y caballos !!
girará en su creación desatada
de fabulas en sus noches de cuna.
¡¿Sientes, cariño, como da patadas?!,
¡¿palpas, mi vida, su bonito cuerpo?!,
quiero romperme como un jarro de agua
y recoger, esa luz, con mis manos
que dentro de mi vientre se agazapa".

Nos hubiéramos desvelado los tres
a la luz del tul de las madrugadas
para viajar hacia donde el sol hace
auroras con la flor de Jacaranda,
hubiéramos creado sortilegios,
nosotros, frotándonos las pestañas
bajo el voltaje de nuestro cariño
desgranando purpurina dorada
y papá te traería mis pañales
y tú a mi boca el fruto de tus mamas,
pero todo vino a desvanecerse
como una gris historia inacabada.

Soñabas por mecerme en tus rodillas
y lejos quedó la desesperanza,
derrochaste la suprema alegría,
volaron jacintos por las ventanas
y papá destapaba mil jazmines
cada día al llegar a nuestra casa
cuando abría cajitas de colores
y al tiempo que decía abracadabra
surtía un arco iris de ropita
y sonajeros rumbeando en magia.
Pero ahora, cuando entra en casa papá,
su alma funesta se deshace y pasa.

Y al pasar por mi habitación de pino
con su tren amarillo y sus canastas,
con sus peluches suaves y cortinas,
con soles esparcidos y manzanas,
ya no ves en ella el caleidoscopio
que veías de ositos y de danzas
y Van Gogh ya no pinta girasoles
en el horizonte de las ventanas
y el "Alla Turca" de Mozart no suena
en amaneceres de piano y flautas.
Mi habitación es ingrávida y es gris
ante tus lagrimas llenas de rabia
y donde un día caían de alegría,
sube ahora el espanto a tu mirada
y mi fotografía a tus pupílas
de aquel instante de doce semanas.

¡¡No miréis la ecografía!!, por favor,
oh, maldita tecnología ingrata,
por recordaros, ahora que ni soy,
ahora que ni estoy en tus entrañas,
que tenéis que derrumbaros porque
se despliegan ilusiones que os matan.
Y un cometa azul rasga en tu débil voz
el sollozo de papá en su garganta
y lagrimas lentas rompen tu boca:
"¡ay, mi niño, ay cuanto me haces falta!".

Ahora que ni estoy ni soy, no hay parcelas,
no tengo espacio ni existen las albas,
donde yo me hallo una gota es tormenta,
una flor primavera y es espada
esa daga cuando sientes tristeza
por nuestro instante de doce semanas.


****

 
habitacion-bebe.jpg

Por un instante de doce semanas

Como a una razón para sobrevivir
me habíais buscado entre las sabanas,
agotando el amor y vuestro tiempo
bajo miles de noches satinadas,
para prender un fuego en mi corazón
que la lluvia de tu vientre apagaba,
pero al fin pude encenderme en tu interior
por un instante de doce semanas.

¡Maldita tecnología!, maldita
por dejaros ver mis manos, mi cara,
ceñido en tu cintura como un gorrión
pequeñito en un nido de paja.
Tuya no es la culpa, no llores mamá,
siempre me tendrás dentro de tu alma.

Tuve tiempo para aprender a querer,
sentir el calor, hablar con patadas
en mi mundo de oscuridad y de amor
por un instante de doce semanas.
Yo vivía de tus latidos, madre,
me dormía cuando papá cantaba
todas las noches canciones de cuna
acostado junto a ti en vuestra cama.
Me llegaba entre el ritmo de tu corazón
su voz de ternura forjando nanas
y decías: "será fuerte como tú,
tu pelo castaño, tu piel tan blanca",
mientras tus suaves dedos se ceñían
a mi cuerpecito sumido en calma.

Entonces papá, sobre tu barriga,
con esa conmovedora mirada
como sacando a bailar a tus ojos
con los suyos al son de una balada,
venia para apoyarse sobre mi
y así escuchábamos la acelerada
melodía de tu corazón juntos.
Y todas las estrellas plateadas
conquistaron tus enormes pupilas
y siete brisas de otoño surcaban
tus labios estremecidos de aliento
destrenzando entusiasmo en las palabras
como una sinfonía de jilgueros
haciendo fantasías en su fragua:
"¡ay, que castillo de madera verde!
le harás, cariño, cuando el bebe nazca,
¡que luces de melocotón y lunas!
le alumbrarán en sus sueños las hadas,
¡que carrusel de música y caballos!
girará en su creación desatada
de fabulas en sus noches de cuna.
¿Sientes, cariño, como da patadas?,
¿palpas, mi vida, su bonito cuerpo?,
quiero romperme como un jarro de agua
y recoger, esa luz, con mis manos
que dentro de mi vientre se agazapa".

Nos hubiéramos desvelado los tres
a la luz del tul de las madrugadas
para viajar hacia donde el sol hace
auroras con la flor de Jacaranda,
hubiéramos creado sortilegios,
fundidos, frotándonos las pestañas
bajo el voltaje de nuestro cariño
desgranando purpurina dorada
y papá te traería mis pañales
y tú a mi boca el fruto de tus mamas,
pero todo vino a desvanecerse
como una gris historia inacabada.

Soñabas por mecerme en tus rodillas
y lejos quedó la desesperanza,
derrochaste la suprema alegría,
volaron jacintos por las ventanas
y papá destapaba mil jazmines
cada día al llegar a nuestra casa
cuando abría cajitas de colores
y al tiempo que decía abracadabra
surtía un arco iris de ropita
y sonajeros rumbeando en magia.
Pero ahora, cuando entra en casa papá,
su alma funesta se deshace y pasa.

Y al pasar por mi habitación de pino
con su tren amarillo y sus canastas,
con sus peluches suaves y cortinas,
con soles esparcidos y manzanas,
ya no ves en ella el caleidoscopio
que veías de ositos y de danzas
y Van Gogh ya no pinta girasoles
en el horizonte de las ventanas
y el "Alla Turca" de Mozart no suena
en amaneceres de piano y flautas.
Mi habitación es ingrávida y es gris
ante tus lágrimas llenas de rabia
y donde un día caían de alegría,
sube ahora el espanto a tu mirada
y mi fotografía a tus pupilas
de aquel instante de doce semanas.

¡No miréis la ecografía!, por favor,
oh, maldita tecnología ingrata,
por recordaros, ahora que ni soy,
ahora que ni estoy en tus entrañas,
que tenéis que derrumbaros porque
se despliegan ilusiones que os matan.
Y un cometa azul rasga en tu débil voz
el sollozo de papá en su garganta
y lagrimas lentas rompen tu boca:
"¡ay mi niño cuanto me haces falta!".

Ahora que ni estoy ni soy, no hay parcelas,
no tengo espacio ni existen las albas,
donde yo me hallo una gota es tormenta,
una flor primavera y es espada
esa daga cuando sientes tristeza
por nuestro instante de doce semanas.

Autor: Doblezero



Huella pofunda en ee corto espacio de doce semanas,
replicar asi en sollozos y ver que los espacios se han
rto entre una tristeza no pensada. los instantes rotos y el
olvido como ese umbral que penetra en el alma.
excelente. saludos de luzyabsenta
 
habitacion-bebe.jpg

Por un instante de doce semanas

Como a una razón para sobrevivir
me habíais buscado entre las sabanas,
agotando el amor y vuestro tiempo
bajo miles de noches satinadas,
para prender un fuego en mi corazón
que la lluvia de tu vientre apagaba,
pero al fin pude encenderme en tu interior
por un instante de doce semanas.

¡Maldita tecnología!, maldita
por dejaros ver mis manos, mi cara,
ceñido en tu cintura como un gorrión
pequeñito en un nido de paja.
Tuya no es la culpa, no llores mamá,
siempre me tendrás dentro de tu alma.

Tuve tiempo para aprender a querer,
sentir el calor, hablar con patadas
en mi mundo de oscuridad y de amor
por un instante de doce semanas.
Yo vivía de tus latidos, madre,
me dormía cuando papá cantaba
todas las noches canciones de cuna
acostado junto a ti en vuestra cama.
Me llegaba entre el ritmo de tu corazón
su voz de ternura forjando nanas
y decías: "será fuerte como tú,
tu pelo castaño, tu piel tan blanca",
mientras tus suaves dedos se ceñían
a mi cuerpecito sumido en calma.

Entonces papá, sobre tu barriga,
con esa conmovedora mirada
como sacando a bailar a tus ojos
con los suyos al son de una balada,
venia para apoyarse sobre mi
y así escuchábamos la acelerada
melodía de tu corazón juntos.
Y todas las estrellas plateadas
conquistaron tus enormes pupilas
y siete brisas de otoño surcaban
tus labios estremecidos de aliento
destrenzando entusiasmo en las palabras
como una sinfonía de jilgueros
haciendo fantasías en su fragua:
"¡ay, que castillo de madera verde!
le harás, cariño, cuando el bebe nazca,
¡que luces de melocotón y lunas!
le alumbrarán en sus sueños las hadas,
¡que carrusel de música y caballos!
girará en su creación desatada
de fabulas en sus noches de cuna.
¿Sientes, cariño, como da patadas?,
¿palpas, mi vida, su bonito cuerpo?,
quiero romperme como un jarro de agua
y recoger, esa luz, con mis manos
que dentro de mi vientre se agazapa".

Nos hubiéramos desvelado los tres
a la luz del tul de las madrugadas
para viajar hacia donde el sol hace
auroras con la flor de Jacaranda,
hubiéramos creado sortilegios,
fundidos, frotándonos las pestañas
bajo el voltaje de nuestro cariño
desgranando purpurina dorada
y papá te traería mis pañales
y tú a mi boca el fruto de tus mamas,
pero todo vino a desvanecerse
como una gris historia inacabada.

Soñabas por mecerme en tus rodillas
y lejos quedó la desesperanza,
derrochaste la suprema alegría,
volaron jacintos por las ventanas
y papá destapaba mil jazmines
cada día al llegar a nuestra casa
cuando abría cajitas de colores
y al tiempo que decía abracadabra
surtía un arco iris de ropita
y sonajeros rumbeando en magia.
Pero ahora, cuando entra en casa papá,
su alma funesta se deshace y pasa.

Y al pasar por mi habitación de pino
con su tren amarillo y sus canastas,
con sus peluches suaves y cortinas,
con soles esparcidos y manzanas,
ya no ves en ella el caleidoscopio
que veías de ositos y de danzas
y Van Gogh ya no pinta girasoles
en el horizonte de las ventanas
y el "Alla Turca" de Mozart no suena
en amaneceres de piano y flautas.
Mi habitación es ingrávida y es gris
ante tus lágrimas llenas de rabia
y donde un día caían de alegría,
sube ahora el espanto a tu mirada
y mi fotografía a tus pupilas
de aquel instante de doce semanas.

¡No miréis la ecografía!, por favor,
oh, maldita tecnología ingrata,
por recordaros, ahora que ni soy,
ahora que ni estoy en tus entrañas,
que tenéis que derrumbaros porque
se despliegan ilusiones que os matan.
Y un cometa azul rasga en tu débil voz
el sollozo de papá en su garganta
y lagrimas lentas rompen tu boca:
"¡ay mi niño cuanto me haces falta!".

Ahora que ni estoy ni soy, no hay parcelas,
no tengo espacio ni existen las albas,
donde yo me hallo una gota es tormenta,
una flor primavera y es espada
esa daga cuando sientes tristeza
por nuestro instante de doce semanas.

Autor: Doblezero




Un poema muy interesante, donde se ve como una frustración traiciona toda la esperanza. Muy bien descrito cada paso, con un final duro e inesperado.

Un abrazo.
 
Huella pofunda en ee corto espacio de doce semanas,
replicar asi en sollozos y ver que los espacios se han
rto entre una tristeza no pensada. los instantes rotos y el
olvido como ese umbral que penetra en el alma.
excelente. saludos de luzyabsenta

Gracias amigo, tu atenta lectura es siempre un tesoro para este que escribe y tus bellos comentarios todo un honor recibirlos.
 
Un poema muy interesante, donde se ve como una frustración traiciona toda la esperanza. Muy bien descrito cada paso, con un final duro e inesperado.

Un abrazo.


Desde luego que sí estimada María, debe de ser muy duro sufrir un aborto no deseado, es un poema que por suerte no cuenta algo vivido por mi pero que no es complicado ponerse en la piel de quienes sufren dichas situaciones.

Gracias por tu compañía y por tus comentarios, amiga.
 
Gracias amigo, tu atenta lectura es siempre un tesoro para este que escribe y tus bellos comentarios todo un honor recibirlos.

Agradezco la cordialidad de tu respuesta.Hay poesias y poetas que se merecen atenta
reflexion, y lectura precisa, pienso que es tucaso y el de tu obra, por ello leo de nuevo.
saludos siempre amables de luzyabsenta
 
habitacion-bebe.jpg

Por un instante de doce semanas

Como a una razón para sobrevivir
me habíais buscado entre las sabanas,
agotando el amor y vuestro tiempo
bajo miles de noches satinadas,
para prender un fuego en mi corazón
que la lluvia de tu vientre apagaba,
pero al fin pude encenderme en tu interior
por un instante de doce semanas.

¡Maldita tecnología!, maldita
por dejaros ver mis manos, mi cara,
ceñido en tu cintura como un gorrión
pequeñito en un nido de paja.
Tuya no es la culpa, no llores mamá,
siempre me tendrás dentro de tu alma.

Tuve tiempo para aprender a querer,
sentir el calor, hablar con patadas
en mi mundo de oscuridad y de amor
por un instante de doce semanas.
Yo vivía de tus latidos, madre,
me dormía cuando papá cantaba
todas las noches canciones de cuna
acostado junto a ti en vuestra cama.
Me llegaba entre el ritmo de tu corazón
su voz de ternura forjando nanas
y decías: "será fuerte como tú,
tu pelo castaño, tu piel tan blanca",
mientras tus suaves dedos se ceñían
a mi cuerpecito sumido en calma.

Entonces papá, sobre tu barriga,
con esa conmovedora mirada
como sacando a bailar a tus ojos
con los suyos al son de una balada,
venia para apoyarse sobre mi
y así escuchábamos la acelerada
melodía de tu corazón juntos.
Y todas las estrellas plateadas
conquistaron tus enormes pupilas
y siete brisas de otoño surcaban
tus labios estremecidos de aliento
destrenzando entusiasmo en las palabras
como una sinfonía de jilgueros
haciendo fantasías en su fragua:
"¡ay, que castillo de madera verde!
le harás, cariño, cuando el bebe nazca,
¡que luces de melocotón y lunas!
le alumbrarán en sus sueños las hadas,
¡que carrusel de música y caballos!
girará en su creación desatada
de fabulas en sus noches de cuna.
¿Sientes, cariño, como da patadas?,
¿palpas, mi vida, su bonito cuerpo?,
quiero romperme como un jarro de agua
y recoger, esa luz, con mis manos
que dentro de mi vientre se agazapa".

Nos hubiéramos desvelado los tres
a la luz del tul de las madrugadas
para viajar hacia donde el sol hace
auroras con la flor de Jacaranda,
hubiéramos creado sortilegios,
fundidos, frotándonos las pestañas
bajo el voltaje de nuestro cariño
desgranando purpurina dorada
y papá te traería mis pañales
y tú a mi boca el fruto de tus mamas,
pero todo vino a desvanecerse
como una gris historia inacabada.

Soñabas por mecerme en tus rodillas
y lejos quedó la desesperanza,
derrochaste la suprema alegría,
volaron jacintos por las ventanas
y papá destapaba mil jazmines
cada día al llegar a nuestra casa
cuando abría cajitas de colores
y al tiempo que decía abracadabra
surtía un arco iris de ropita
y sonajeros rumbeando en magia.
Pero ahora, cuando entra en casa papá,
su alma funesta se deshace y pasa.

Y al pasar por mi habitación de pino
con su tren amarillo y sus canastas,
con sus peluches suaves y cortinas,
con soles esparcidos y manzanas,
ya no ves en ella el caleidoscopio
que veías de ositos y de danzas
y Van Gogh ya no pinta girasoles
en el horizonte de las ventanas
y el "Alla Turca" de Mozart no suena
en amaneceres de piano y flautas.
Mi habitación es ingrávida y es gris
ante tus lágrimas llenas de rabia
y donde un día caían de alegría,
sube ahora el espanto a tu mirada
y mi fotografía a tus pupilas
de aquel instante de doce semanas.

¡No miréis la ecografía!, por favor,
oh, maldita tecnología ingrata,
por recordaros, ahora que ni soy,
ahora que ni estoy en tus entrañas,
que tenéis que derrumbaros porque
se despliegan ilusiones que os matan.
Y un cometa azul rasga en tu débil voz
el sollozo de papá en su garganta
y lagrimas lentas rompen tu boca:
"¡ay mi niño cuanto me haces falta!".

Ahora que ni estoy ni soy, no hay parcelas,
no tengo espacio ni existen las albas,
donde yo me hallo una gota es tormenta,
una flor primavera y es espada
esa daga cuando sientes tristeza
por nuestro instante de doce semanas.

Autor: Doblezero



de pronto se me arrugó el corazón, grato leerte
 
habitacion-bebe.jpg

Por un instante de doce semanas

Como a una razón para sobrevivir
me habíais buscado entre las sabanas,
agotando el amor y vuestro tiempo
bajo miles de noches satinadas,
para prender un fuego en mi corazón
que la lluvia de tu vientre apagaba,
pero al fin pude encenderme en tu interior
por un instante de doce semanas.

¡Maldita tecnología!, maldita
por dejaros ver mis manos, mi cara,
ceñido en tu cintura como un gorrión
pequeñito en un nido de paja.
Tuya no es la culpa, no llores mamá,
siempre me tendrás dentro de tu alma.

Tuve tiempo para aprender a querer,
sentir el calor, hablar con patadas
en mi mundo de oscuridad y de amor
por un instante de doce semanas.
Yo vivía de tus latidos, madre,
me dormía cuando papá cantaba
todas las noches canciones de cuna
acostado junto a ti en vuestra cama.
Me llegaba entre el ritmo de tu corazón
su voz de ternura forjando nanas
y decías: "será fuerte como tú,
tu pelo castaño, tu piel tan blanca",
mientras tus suaves dedos se ceñían
a mi cuerpecito sumido en calma.

Entonces papá, sobre tu barriga,
con esa conmovedora mirada
como sacando a bailar a tus ojos
con los suyos al son de una balada,
venia para apoyarse sobre mi
y así escuchábamos la acelerada
melodía de tu corazón juntos.
Y todas las estrellas plateadas
conquistaron tus enormes pupilas
y siete brisas de otoño surcaban
tus labios estremecidos de aliento
destrenzando entusiasmo en las palabras
como una sinfonía de jilgueros
haciendo fantasías en su fragua:
"¡ay, que castillo de madera verde!
le harás, cariño, cuando el bebe nazca,
¡que luces de melocotón y lunas!
le alumbrarán en sus sueños las hadas,
¡que carrusel de música y caballos!
girará en su creación desatada
de fabulas en sus noches de cuna.
¿Sientes, cariño, como da patadas?,
¿palpas, mi vida, su bonito cuerpo?,
quiero romperme como un jarro de agua
y recoger, esa luz, con mis manos
que dentro de mi vientre se agazapa".

Nos hubiéramos desvelado los tres
a la luz del tul de las madrugadas
para viajar hacia donde el sol hace
auroras con la flor de Jacaranda,
hubiéramos creado sortilegios,
fundidos, frotándonos las pestañas
bajo el voltaje de nuestro cariño
desgranando purpurina dorada
y papá te traería mis pañales
y tú a mi boca el fruto de tus mamas,
pero todo vino a desvanecerse
como una gris historia inacabada.

Soñabas por mecerme en tus rodillas
y lejos quedó la desesperanza,
derrochaste la suprema alegría,
volaron jacintos por las ventanas
y papá destapaba mil jazmines
cada día al llegar a nuestra casa
cuando abría cajitas de colores
y al tiempo que decía abracadabra
surtía un arco iris de ropita
y sonajeros rumbeando en magia.
Pero ahora, cuando entra en casa papá,
su alma funesta se deshace y pasa.

Y al pasar por mi habitación de pino
con su tren amarillo y sus canastas,
con sus peluches suaves y cortinas,
con soles esparcidos y manzanas,
ya no ves en ella el caleidoscopio
que veías de ositos y de danzas
y Van Gogh ya no pinta girasoles
en el horizonte de las ventanas
y el "Alla Turca" de Mozart no suena
en amaneceres de piano y flautas.
Mi habitación es ingrávida y es gris
ante tus lágrimas llenas de rabia
y donde un día caían de alegría,
sube ahora el espanto a tu mirada
y mi fotografía a tus pupilas
de aquel instante de doce semanas.

¡No miréis la ecografía!, por favor,
oh, maldita tecnología ingrata,
por recordaros, ahora que ni soy,
ahora que ni estoy en tus entrañas,
que tenéis que derrumbaros porque
se despliegan ilusiones que os matan.
Y un cometa azul rasga en tu débil voz
el sollozo de papá en su garganta
y lagrimas lentas rompen tu boca:
"¡ay mi niño cuanto me haces falta!".

Ahora que ni estoy ni soy, no hay parcelas,
no tengo espacio ni existen las albas,
donde yo me hallo una gota es tormenta,
una flor primavera y es espada
esa daga cuando sientes tristeza
por nuestro instante de doce semanas.

Autor: Doblezero



Tu verso es más que conmovedor.
Tu poema es capaz de dejar el aliento del amor en el aire, y eso no siempre se logra.
Tus letras, están impregnadas de él, de esos labios tiernos que dijeron ser y ahora no son...
Sin embargo en tu relato lo es todo.
Ya quisieran muchos siendo, disfrutar esas doce semanas de amor, de caricias, de cuidados y dejar el rastro de este amor cálido y seguro mutuo, entre vosotros y él...
Es realmente hermoso, tienes una capacidad extraordinaria para transitar por la carretera del sentimiento y llegar al corazón...
Un abrazo...
 
Tu verso es más que conmovedor.
Tu poema es capaz de dejar el aliento del amor en el aire, y eso no siempre se logra.
Tus letras, están impregnadas de él, de esos labios tiernos que dijeron ser y ahora no son...
Sin embargo en tu relato lo es todo.
Ya quisieran muchos siendo, disfrutar esas doce semanas de amor, de caricias, de cuidados y dejar el rastro de este amor cálido y seguro mutuo, entre vosotros y él...
Es realmente hermoso, tienes una capacidad extraordinaria para transitar por la carretera del sentimiento y llegar al corazón...
Un abrazo...

Wow.. estimada Lirae, me has conmovido profundamente con este comentario. No sé como agradecerte lo que me has hecho sentir con tus palabras. Muchísimas gracias por ese derroche de sensibilidad.

Abrazo tiernísimo amiga!
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba