jorgeluis
Poeta fiel al portal
POR VER
Aun te queda por ver
que soy este
y el que se fue,
aquel que vino
alguna vez
y no supo nunca
hacerse valer.
Aun te queda por ver,
que quisiera tocar
lo que no toco,
tus pechos, tu sexo,
tu cintura, incluyendo
alguna de Chopin.
Aun te queda por ver
que me gusta tanto
el whisky malo
como el vino de Jerez.
Aun te queda por ver
mi todo, mi nada
algunos versos
mis fracasos,
el mapa de cicatrices
de mi piel.
Aun te queda por ver
mi cara de paleto
con gorra,
deseando a una niña
que ya es toda una mujer.
Te queda por ver
que no tengo tino
que no soy Simbad el marino,
la mala pinta
de mi destino,
que no soy un gallito
ni un Luis Miguel.
Aun te queda por ver
no querer comprenderme
o no quererme comprender.
Te queda por ver
que puedo ser sin ser
un lunático, un suicida,
un cínico, un no se que
manchado del café
de las divagaciones
a doquier.
Aun te queda por ver
mis paseos por las alturas
a un Buda de miniatura,
mis silencios,
mis infiernos,
mis diabluras,
mis porqués.
Aun te queda por ver
diez espejos delirantes
al Bécquer mediocre de la clase,
al que soñó ser Dante,
aquél que rescataban
de mala gana el último
del Vagón del tren.
Aun te queda por ver
y aun no te lo he dicho,
que estoy que sigo,
que espero y desespero,
que vibro y salto
se semen a más de cien.
Aun no te lo he dicho
que sin tenerte, tengo
miedo a perderte.
Aun nos queda por ver
nuestra mirada, nuestro beso,
lo que quizás tu ni yo
veremos, ¡nuestro querer!.
Aun te queda por ver
que soy este
y el que se fue,
aquel que vino
alguna vez
y no supo nunca
hacerse valer.
Aun te queda por ver,
que quisiera tocar
lo que no toco,
tus pechos, tu sexo,
tu cintura, incluyendo
alguna de Chopin.
Aun te queda por ver
que me gusta tanto
el whisky malo
como el vino de Jerez.
Aun te queda por ver
mi todo, mi nada
algunos versos
mis fracasos,
el mapa de cicatrices
de mi piel.
Aun te queda por ver
mi cara de paleto
con gorra,
deseando a una niña
que ya es toda una mujer.
Te queda por ver
que no tengo tino
que no soy Simbad el marino,
la mala pinta
de mi destino,
que no soy un gallito
ni un Luis Miguel.
Aun te queda por ver
no querer comprenderme
o no quererme comprender.
Te queda por ver
que puedo ser sin ser
un lunático, un suicida,
un cínico, un no se que
manchado del café
de las divagaciones
a doquier.
Aun te queda por ver
mis paseos por las alturas
a un Buda de miniatura,
mis silencios,
mis infiernos,
mis diabluras,
mis porqués.
Aun te queda por ver
diez espejos delirantes
al Bécquer mediocre de la clase,
al que soñó ser Dante,
aquél que rescataban
de mala gana el último
del Vagón del tren.
Aun te queda por ver
y aun no te lo he dicho,
que estoy que sigo,
que espero y desespero,
que vibro y salto
se semen a más de cien.
Aun no te lo he dicho
que sin tenerte, tengo
miedo a perderte.
Aun nos queda por ver
nuestra mirada, nuestro beso,
lo que quizás tu ni yo
veremos, ¡nuestro querer!.