Aisha Baranowska
Poeta que considera el portal su segunda casa
fuego ardiente
de la vida -
del amor sin rostro
en un país muy frío...
devuélvanme la certeza...
la quietud de las mañanas
y el canto triste de las estrellas
descubran en mi corazón solitario...
la soledad es un licor muy amargo...
la he tenido que beber
gota por gota -
sin nunca terminar...
hasta que me crecieron alas
de árboles en mi redondez pálida -
en la selva de mi pensamiento...
¡así no puedo seguir...!
llévenme pronto
a un lugar tranquilo
donde no exista ni tiempo, ni memoria...
donde al mendigo le den de comer...
porque es limosna más dulce
un roce inesperado
de quien se deje querer -
y levanta a los muertos de su tumba
la voz de aquél
que me hable sin que yo se lo pidiera...
sol de mi primavera...
lloro -
son ríos oscuros
mis lágrimas...
desde el fondo del silencio
rompe el aire el trueno -
y entre tempestad sonrío...
mi tierra ha temblado
y abrió sus grietas...
pero hoy tristeza le oprime el pecho
y de este desierto no halla salida...
sólo es
la nada - y el maullido
desde las entrañas
de la noche...
la espera más larga
de todas...
para convertirse en polvo
bajo su mirada -
la de alguien que la reciba
tal como es -
y cuya mano
sentirá el beso de estos labios frescos
alabando su grandeza...
desnuda en las cadenas
de libre elección - esclava...
llena de alma
que no acepta las escusas...
tan sólo -
una gran pasión...
[10/02/2016]