Birbiloke
Poeta adicto al portal
Desflorada la serpiente
no quedó manglares
ni lagunas
ni flores de loto.
Fue una locura
la pasión encendida
al calor del hogar
la leña prendida.
Más perdí la cabeza
y su sentido
aullando ladridos
amores perros
siempre bienvenidos.
Y aún así
no entraba entera
dentro de sí
su simiente.
Ese fuego
quebradero del desatino.
No teníamos manos
que atar nuestras
cuatro piernas.
Pero si gemidos
gritos de placer
ecos a las paredes
entre las mías
y esas tan tuyas.
no quedó manglares
ni lagunas
ni flores de loto.
Fue una locura
la pasión encendida
al calor del hogar
la leña prendida.
Más perdí la cabeza
y su sentido
aullando ladridos
amores perros
siempre bienvenidos.
Y aún así
no entraba entera
dentro de sí
su simiente.
Ese fuego
quebradero del desatino.
No teníamos manos
que atar nuestras
cuatro piernas.
Pero si gemidos
gritos de placer
ecos a las paredes
entre las mías
y esas tan tuyas.