Franklin Otoniel Cisnero
Poeta recién llegado
Soñase en un jardín lindo un floristal
Con rosas coloridas, azules o amarillas
Con blancos azahares y belleza colosal
Que perfumaban a una noche serenilla.
Todo parecía un paraíso terrenal
Con hadas volando de rosa en rosa
Y jugando a abrir portales de cristal
Entre cantos y risa muy hermosa.
El hada madrina a mi sueño se acercó
Haciendo piruetas con su vara milagrosa,
En una visión borrosa me mostró
Una princesa como el alba de hermosa.
Entre hadas y rosas caminamos
A un palacio reluciente como el sol,
Brillante como el oro, nos acercamos
Y junto a la puerta estaba Marisol.
A la cumbre del palacio me subió
Mis ojos danzaron de las bellezas que miré,
Un paisaje de ilusiones me mostró
Realidades que una noche yo soñé.
Gigantesco y bondadoso gran señor
Vestimenta azul cabello reblanqueado,
Hogar de muchos huéspedes como ruiseñor
Las aves por polluelos, por oveja los venados.
Con sus manantiales de aguas cristalinas
De mi mirada afanada se ensueña
Y del musún salen más hadas madrinas
Y dicen: Somos encanto mujer Ríoblanqueña.
Sonriente y feliz la princesa suspiró
Mientras miraba una belleza cosa espiritual,
Leyendas de duendecillos me mostró
Y decían: el coloso es orgullo nacional.
Hogar de muchas cosas terrenal
Animales y virtudes tesóricas,
Cantan gallos de los dioses celestial,
Eso dicen las aborígenes católicas.
Del azulejo salió el Dios que todo cuida
Y dijo: El coloso es mi casa terrenal,
De todos los humanos es la vida,
Sacia sed, hambre y les provee que cazar.
Árboles frondosos parecieran fueran pino
Donde el encanto de todos se adueña,
Es un orgullo para los Matagalpinos,
Es una belleza para la raza Paiweña.
Pero la princesa se ve muy triste
Triste, triste como el ruiseñor.
Y dice: La maldad en el mundo existe
El hacha criminal del depredador.
Cada hijo que se muere lo lloramos
Nuestro lloro provoca inundación,
Son mensajes que al mundo les mandamos
Tal vez se les ablande el corazón.
La naturaleza es buena con la humanidad
Pero sus crímenes en el bosque dejan rastro,
Mensajes les mandamos con sinceridad
Como lo recuerdo inolvidable dos mil cuatro.
Lloros y gemidos se escuchaban
Y los animales todos se afligieron,
Las aves y duendecillos lloraban
Al igual que tu ellos sufrieron.
Es nuestro hogar – dijo el dios guardián,
Hogar de ilusiones y otras realidades.
No destruyan los boscajes dice el tucán
O moriremos todos ¡oh comunidades!
Comunidad que a su hijo aprecia
Y quiere viva a su descendencia.
Subida es la mía clama con clemencia,
El gigantesco teme por su ausencia.
Y dicen: -si de mi cuerpo quitan el verdor
Tormenta con mi lloro ¡oh provocaran!
Les aseguro que en su raza habrá dolor,
De hambre y sed todas morirán.
Publica lo que has visto: -dijo la princesa
Para que haya amor en el corazón.
Y no destruyan mi palacio, es su fortaleza
Con esto yo cumplí princesa tu misión.
Autor:
Prof. Franklin Otoniel Cisnero Muñoz
(Poeta nicaragüense)
Con rosas coloridas, azules o amarillas
Con blancos azahares y belleza colosal
Que perfumaban a una noche serenilla.
Todo parecía un paraíso terrenal
Con hadas volando de rosa en rosa
Y jugando a abrir portales de cristal
Entre cantos y risa muy hermosa.
El hada madrina a mi sueño se acercó
Haciendo piruetas con su vara milagrosa,
En una visión borrosa me mostró
Una princesa como el alba de hermosa.
Entre hadas y rosas caminamos
A un palacio reluciente como el sol,
Brillante como el oro, nos acercamos
Y junto a la puerta estaba Marisol.
A la cumbre del palacio me subió
Mis ojos danzaron de las bellezas que miré,
Un paisaje de ilusiones me mostró
Realidades que una noche yo soñé.
Gigantesco y bondadoso gran señor
Vestimenta azul cabello reblanqueado,
Hogar de muchos huéspedes como ruiseñor
Las aves por polluelos, por oveja los venados.
Con sus manantiales de aguas cristalinas
De mi mirada afanada se ensueña
Y del musún salen más hadas madrinas
Y dicen: Somos encanto mujer Ríoblanqueña.
Sonriente y feliz la princesa suspiró
Mientras miraba una belleza cosa espiritual,
Leyendas de duendecillos me mostró
Y decían: el coloso es orgullo nacional.
Hogar de muchas cosas terrenal
Animales y virtudes tesóricas,
Cantan gallos de los dioses celestial,
Eso dicen las aborígenes católicas.
Del azulejo salió el Dios que todo cuida
Y dijo: El coloso es mi casa terrenal,
De todos los humanos es la vida,
Sacia sed, hambre y les provee que cazar.
Árboles frondosos parecieran fueran pino
Donde el encanto de todos se adueña,
Es un orgullo para los Matagalpinos,
Es una belleza para la raza Paiweña.
Pero la princesa se ve muy triste
Triste, triste como el ruiseñor.
Y dice: La maldad en el mundo existe
El hacha criminal del depredador.
Cada hijo que se muere lo lloramos
Nuestro lloro provoca inundación,
Son mensajes que al mundo les mandamos
Tal vez se les ablande el corazón.
La naturaleza es buena con la humanidad
Pero sus crímenes en el bosque dejan rastro,
Mensajes les mandamos con sinceridad
Como lo recuerdo inolvidable dos mil cuatro.
Lloros y gemidos se escuchaban
Y los animales todos se afligieron,
Las aves y duendecillos lloraban
Al igual que tu ellos sufrieron.
Es nuestro hogar – dijo el dios guardián,
Hogar de ilusiones y otras realidades.
No destruyan los boscajes dice el tucán
O moriremos todos ¡oh comunidades!
Comunidad que a su hijo aprecia
Y quiere viva a su descendencia.
Subida es la mía clama con clemencia,
El gigantesco teme por su ausencia.
Y dicen: -si de mi cuerpo quitan el verdor
Tormenta con mi lloro ¡oh provocaran!
Les aseguro que en su raza habrá dolor,
De hambre y sed todas morirán.
Publica lo que has visto: -dijo la princesa
Para que haya amor en el corazón.
Y no destruyan mi palacio, es su fortaleza
Con esto yo cumplí princesa tu misión.
Autor:
Prof. Franklin Otoniel Cisnero Muñoz
(Poeta nicaragüense)
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