Me ha gustado mucho este soneto, dedicado a describir esa situación postrera de los que sufren la longevidad como una cruel condena.
En general bien escrito y fluente. Te señalo en el texto algunos detalles.
Hola Musador y Oncina: ¡Madre mía! la que he liado con el sonetito...si lo sé no vengo.Pero bueno,todo sea por aprender en este difícil arte de la composición.El próximo haré a mi personaje más fuerte y no tan achacoso,porque ahí es donde esta el problema, en los achaques del bate y del personaje.Gracias por vuestro apoyo constructivo y afectivo. Saludos. Bernardo de Valbuena
Amasijo de huesos, rictus grave,
por el tiempo pasado ya vencido
(pondría coma final)
antes tan bravo y ahora desvalido,
(la sinéresis en «(y aho)ra», en sexta sílaba, me parece difícil)
dejaste de mandar tu propia nave.
Precisamente en esto está la clave
(terminaría con dos puntos)
¿Sabes cuantos ayer, se han consumido?
(empezaría con minúscula, pondría la tilde en «cuántos», agregaría una coma antes de «ayer»)
¿y todos los amigos que has perdido?
¡ Y entregaste sumiso ya la llave!
Meandros de memoria que delatan
que el agua de la vida ya no fluye.
Y la parca que acecha, ya lo intuye.
(agregaría una coma antes de «que»)
Las arrugas del rostro se percatan
que el mirarse al espejo ya concluye.
(el uso pronominal de «percatarse» exige la preposición «de», «se percatan de que»)
Es el fin de tu libro. Corre y huye.
abrazo
Jorge