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precauciones

Tema en 'Fantásticos, C. Ficción, terror, aventura, intriga' comenzado por miara, 28 de Enero de 2016. Respuestas: 1 | Visitas: 398

  1. miara

    miara Poeta asiduo al portal

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    Mujer
    Marga caminaba por las oscuras callejuelas que la llevaban a su domicilio, en la noche oscura y cálida. Acababa de dejar a Inma y a las otras, a la puerta del bar “Canela”. No quería continuar la fiesta; a la mañana siguiente tenía que trabajar en el despacho de abogados del cual era recepcionista. Ya había bebido bastante para una noche y no le gustaba volver sola a casa. Había intentado llamar a un taxi, pero se había dejado el móvil en el bar cuando se lo había prestado a Macarena, para que llamase a su novio ya que el suyo no funcionaba. En fin, debía darse prisa en ir a casa caminando. No estaba en sus planes la salida de esa noche, pero Inma le dijo que debían celebrar el que por fin le hubiese dado puerta al cretino de Carlos, su novio desde hacía dos años. La verdad, no sabía como había podido durar tanto. Carlos siempre era retraído y tímido, no muy hablador. Quizá fuera eso que le decían todos, que se sentía atraída por los animales desvalidos y solos. Carlos podía semejar algo parecido a un perro abandonado, y no se había atrevido a romper con él hasta ahora, por un sentimiento de lástima.

    Al doblar la esquina, sintió unos pasos que la seguían, rítmicos. Se paró y buscó un portal donde esconderse y observar. Pasó un hombre, a paso rápido y de repente oyó una voz:

    - ¡Jo, tío!. ¿Dónde te has metido?. Te he estado esperando, desde hace media hora.

    El hombre dio una disculpa y los dos se marcharon en dirección contraria.
    Marga respiró aliviada. Falsa alarma. No debía ver películas de miedo tan a menudo; luego se le metía el susto en el cuerpo y se imaginaba cosas. Te todas maneras, ella siempre tomaba sus precauciones. Miraba por encima del hombro, sacaba su espejito para mirar atrás por si alguien la seguía. Siempre iba por la acera más iluminada, nunca hacía autostop y sólo confiaba en aquellas personas muy conocidas y con las que tenía un trato cotidiano. Y normalmente, volvía acompañada por alguno de sus amigos que solía dejarla a la puerta de su edificio, a salvo y segura. Pero hoy había sido la excepción.
    El corto trayecto se le hizo eterno, nerviosa y continuamente mirando hacia atrás. Vio algún gato callejero deambulando displicente por entre contenedores de basura, a alguna pareja haciéndose arrumacos, pero nada que la pudiese inquietar.
    Al fin su casa se le apareció. Entró y cogió el ascensor que la subió hasta el segundo piso. Abrió la puerta de su casa, y suspiró satisfecha al entrar. Fue al dar al interruptor de la luz, cuando sintió que unas manos le rodeaban el cuello, y apretaban con la fuerza de un cepo. Intentó liberarse, pero no tenía las fuerzas suficientes. Su mente empezó a desaparecer al mismo tiempo que se quedaba sin oxígeno. Una idea pasó por su cabeza: “Ni en tu propio hogar puedes estar segura. Nunca debes dar nada por hecho“. Sus ojos se cerraron abandonándose a la eterna nada y al silencio que le sigue luego, mientras una voz le susurraba al oído:
    -¿Quién es el cretino ahora, Marga?.
     
    #1
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  2. Luis Pragmah

    Luis Pragmah Invitado

    De terror!! Miara...
    La venganza, el falso alivio y las formas que la oscuridad nos tiene reservados, hacen de este relato una ronda hacía el silencio absoluto de la muerte. Algo siempre se intuye, algo avisa, pero nos damos cuenta cuando ya nos aprietan "con la fuerza de un cepo"... Encantado de llegar. Un fuerte abrazo Miara.
     
    #2

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