laureano
Poeta que considera el portal su segunda casa
Me dormí en el cine a mitad de una película de terror
y al salir de allí fui a caminar por el centro
y de pronto me atrapó ese tremendo mareo
y tuve que sentarmé en un banco de la Plaza Pingles.
Al rato llego un borracho al que le entendí solo la mitad de las palabras,
lo único que comprendí es cuando me ofreció tomar unas birritas
con dos minitas amigas de él,
acepté la invitación y nos fuimos a un bar,
donde nos esperaban dos hermosuras divinas y sensuales,
con bellas miradas y labios de miel
y tetas que crecían como un mar
y piernas largas como una calle.
Pasamos preciosa tarde conversando
y emborrachándonos hasta ser echados a patadas de ahí
por dos hermanos medio idiotas que son los dueños de aquel lugar.
y al salir de allí fui a caminar por el centro
y de pronto me atrapó ese tremendo mareo
y tuve que sentarmé en un banco de la Plaza Pingles.
Al rato llego un borracho al que le entendí solo la mitad de las palabras,
lo único que comprendí es cuando me ofreció tomar unas birritas
con dos minitas amigas de él,
acepté la invitación y nos fuimos a un bar,
donde nos esperaban dos hermosuras divinas y sensuales,
con bellas miradas y labios de miel
y tetas que crecían como un mar
y piernas largas como una calle.
Pasamos preciosa tarde conversando
y emborrachándonos hasta ser echados a patadas de ahí
por dos hermanos medio idiotas que son los dueños de aquel lugar.
Última edición: