Pablo walfisch
Pablo walfisch
Se abrió ese ventanal
que tienen los ojos.
Sobre el borde puse mis pies,
el precipicio fue perfecto,
salté casi sin miedo y en el vacío puse la expectativa.
Volar para descubrir la otra piel,
frágil, como las alas de las mariposas.
El impacto hizo estallar las pupilas.
En las esquirlas vi como nace la noche,
en el fondo supimos que encontrarnos sería la sorpresa.
Y cuando nos buscamos,
en ese mismo lugar,
solo escuchamos voces de fantasmas,
esos que nos rodean y nos murmuran al oído hasta convencernos.
Abrimos el ventanal
nos miramos, saltamos,
en el vuelo desaparecemos.
Aquellos fantasmas
ya son otros.
Otros ojos
en otra piel,
en otra mirada.
El precipicio, desde el fondo,
ya no es tan peligroso.
que tienen los ojos.
Sobre el borde puse mis pies,
el precipicio fue perfecto,
salté casi sin miedo y en el vacío puse la expectativa.
Volar para descubrir la otra piel,
frágil, como las alas de las mariposas.
El impacto hizo estallar las pupilas.
En las esquirlas vi como nace la noche,
en el fondo supimos que encontrarnos sería la sorpresa.
Y cuando nos buscamos,
en ese mismo lugar,
solo escuchamos voces de fantasmas,
esos que nos rodean y nos murmuran al oído hasta convencernos.
Abrimos el ventanal
nos miramos, saltamos,
en el vuelo desaparecemos.
Aquellos fantasmas
ya son otros.
Otros ojos
en otra piel,
en otra mirada.
El precipicio, desde el fondo,
ya no es tan peligroso.