Predador y liebres

José Galeote Matas

Poeta que considera el portal su segunda casa
Fábula (creo) con moraleja. Con mi compasión hacia las mujeres menguadas ante cualquier situación, y con mi admiración hacia las mujeres valientes que se crecen ante cualquier situación, y la afrontan con dignidad…, y con un par de ovarios.


Huele el predador el miedo
de la liebre asustadiza
que, rizando el rizo, riza
simplonas tretas de enredo.
Utiliza un mal remedo
para aplacar a la fiera,
mostrándose cantinera
de las que ofrecen buen vino,
mas tamaño desatino
no resguarda su trinchera.

Y si utiliza la argucia
de ablandarlo con promesas,
el voraz le exige mesas
con vïandas, no minucia.
En su rugido la acucia:
“¡¡Dame ya lo que demando!!”
y acorralada y temblando,
la liebre se descoloca,
ya no sabe que bicoca
amansará al del “¡Yo mando!”

Hemos cambiado de escena:
En otro monte sombrío
hay una liebre con brío
que no se enclaustra en la pena.
Y se niega a ser la cena
de voraces inclementes,
pues sabe mostrar los dientes
que afiló como cuchillos,
enfrentándose a colmillos
que arruïnan sus vertientes.
-----------------------------------------


Moraleja:


El miedo trae sufrimiento,
el valor, la libertad.
Quien deja su dignidad
al arbitrio de un jumento,
ocultando la verdad
de esclavitud y maldad,
se convierte en instrumento.

José Galeote Matas (España)
 
Fábula (creo) con moraleja. Con mi compasión hacia las mujeres menguadas ante cualquier situación, y con mi admiración hacia las mujeres valientes que se crecen ante cualquier situación, y la afrontan con dignidad…, y con un par de ovarios.


Huele el predador el miedo
de la liebre asustadiza
que, rizando el rizo, riza
simplonas tretas de enredo.
Utiliza un mal remedo
para aplacar a la fiera,
mostrándose cantinera
de las que ofrecen buen vino,
mas tamaño desatino
no resguarda su trinchera.

Y si utiliza la argucia
de ablandarlo con promesas,
el voraz le exige mesas
con vïandas, no minucia.
En su rugido la acucia:
“¡¡Dame ya lo que demando!!”
y acorralada y temblando,
la liebre se descoloca,
ya no sabe que bicoca
amansará al del “¡Yo mando!”

Hemos cambiado de escena:
En otro monte sombrío
hay una liebre con brío
que no se enclaustra en la pena.
Y se niega a ser la cena
de voraces inclementes,
pues sabe mostrar los dientes
que afiló como cuchillos,
enfrentándose a colmillos
que arruïnan sus vertientes.
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Moraleja:


El miedo trae sufrimiento,
el valor, la libertad.
Quien deja su dignidad
al arbitrio de un jumento,
ocultando la verdad
de esclavitud y maldad,
se convierte en instrumento.

José Galeote Matas (España)
Gran maestría en estas moralizantes y reflexivas décimas, somos esclavos de nuestros temores y miedos, un placer , abrazos poeta.
 
Y se niega a ser la cena
de voraces inclementes,
pues sabe mostrar los dientes
que afiló como cuchillos,
enfrentándose a colmillos
que arruïnan sus vertientes.
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Magnifico Joe, excelente reflexión muestras en tus letras, me gusto mucho el vocabulario utilizado y el que dejes la moraleja al final es una perla. Saluditos:)
 
Fábula (creo) con moraleja. Con mi compasión hacia las mujeres menguadas ante cualquier situación, y con mi admiración hacia las mujeres valientes que se crecen ante cualquier situación, y la afrontan con dignidad…, y con un par de ovarios.


Huele el predador el miedo
de la liebre asustadiza
que, rizando el rizo, riza
simplonas tretas de enredo.
Utiliza un mal remedo
para aplacar a la fiera,
mostrándose cantinera
de las que ofrecen buen vino,
mas tamaño desatino
no resguarda su trinchera.

Y si utiliza la argucia
de ablandarlo con promesas,
el voraz le exige mesas
con vïandas, no minucia.
En su rugido la acucia:
“¡¡Dame ya lo que demando!!”
y acorralada y temblando,
la liebre se descoloca,
ya no sabe que bicoca
amansará al del “¡Yo mando!”

Hemos cambiado de escena:
En otro monte sombrío
hay una liebre con brío
que no se enclaustra en la pena.
Y se niega a ser la cena
de voraces inclementes,
pues sabe mostrar los dientes
que afiló como cuchillos,
enfrentándose a colmillos
que arruïnan sus vertientes.
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Moraleja:


El miedo trae sufrimiento,
el valor, la libertad.
Quien deja su dignidad
al arbitrio de un jumento,
ocultando la verdad
de esclavitud y maldad,
se convierte en instrumento.

José Galeote Matas (España)

Primero permítame admirar la maestría estética con la que "desenredó la madeja" de este hermoso poema-fábula. Tres espinelas finamente hiladas para tejer una historia que remata en esa lujosa septilla de trova a dos rimas: la moraleja. Es para quitarse el sombrero, compañero. Un deleite leerlo.

En cuanto al contenido, quería contarle que en los llanos occidentales de Venezuela es muy popular una leyenda (cantada en tiranas octosílabas) llamada "El Silbón". Este personaje es un espectro, un fantasma gigantesco y "canillúo" que aguarda en los bosques de galería a los llaneros a caballo, cuando en las noches húmedas y oscuras del invierno de lluvias llanero, se dirigen imprudentemente solos hacia algún lugar. Y el ataque consiste en molerlos a golpes con su descomunal osamenta. Nuestro fallecido presidente Hugo Chávez, quien era llanero, contaba que su abuelita, mujer sencilla pero sabia, le había enseñado que uno no puede huir del Silbón, uno no podía echarse a correr, porque el Silbón era más grande que uno y lo alcanzaba. Que había que plantérsele firme y enfrentarlo con valor y decisión por grande que fuera. Y que entonces el Silbón, acostumbrado a que le tuvieran miedo, se desconcertaba y se iba. Me imagino que usted se imagina a quién hacía referencia el presidente Chávez (quien, además, era militar de carrera) con el Silbón y con uno.

Comparto plenamente el sentido de su poema, compañero. Le aplaudo de pie.
 
Gran maestría en estas moralizantes y reflexivas décimas, somos esclavos de nuestros temores y miedos, un placer , abrazos poeta.
Así es.amigo Manuel. así es. Y yo, abundando en todo esto, rechazo la célebre frase, alabada por todos, que reza:

""Somos esclavos de nuestras palabras"".

La rechazo de pleno, aunque sea el único ser viviente que la rechace. Y es más, la declaro una FALACIA.

Lo que, a mi juicio, es una gran verdad, es este pensamiento, mío, aunque no sé si alguien más lo tuvo, y que llevado a palabras, rezaría:

SOMOS ESCLAVOS DE NUESTROS SILENCIOS.

Lo afirmo, lo mantengo, y nadie, aunque sea el mismísimo Dios, me hará cambiar de opinión.

Un fuerte abrazo, querido amigo.
 
Última edición:
Fábula (creo) con moraleja. Con mi compasión hacia las mujeres menguadas ante cualquier situación, y con mi admiración hacia las mujeres valientes que se crecen ante cualquier situación, y la afrontan con dignidad…, y con un par de ovarios.


Huele el predador el miedo
de la liebre asustadiza
que, rizando el rizo, riza
simplonas tretas de enredo.
Utiliza un mal remedo
para aplacar a la fiera,
mostrándose cantinera
de las que ofrecen buen vino,
mas tamaño desatino
no resguarda su trinchera.

Y si utiliza la argucia
de ablandarlo con promesas,
el voraz le exige mesas
con vïandas, no minucia.
En su rugido la acucia:
“¡¡Dame ya lo que demando!!”
y acorralada y temblando,
la liebre se descoloca,
ya no sabe que bicoca
amansará al del “¡Yo mando!”

Hemos cambiado de escena:
En otro monte sombrío
hay una liebre con brío
que no se enclaustra en la pena.
Y se niega a ser la cena
de voraces inclementes,
pues sabe mostrar los dientes
que afiló como cuchillos,
enfrentándose a colmillos
que arruïnan sus vertientes.
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Moraleja:


El miedo trae sufrimiento,
el valor, la libertad.
Quien deja su dignidad
al arbitrio de un jumento,
ocultando la verdad
de esclavitud y maldad,
se convierte en instrumento.

José Galeote Matas (España)

Qué bueno es tu arte para escribir con estructura José, buen lenguaje y elegancia. Felicitaciones por la temática, sabio es tu pensamiento, un abrazo.
 
Huele el predador el miedo
de la liebre asustadiza
que, rizando el rizo, riza
simplonas tretas de enredo.
Utiliza un mal remedo
para aplacar a la fiera,
mostrándose cantinera
de las que ofrecen buen vino,
mas tamaño desatino
no resguarda su trinchera.
Ciertamente que lo de ofrecer el cuello, sólo funciona en los perros.

De acuerdo pues con la moraleja.

Historia bien trenzada y con la musicalidad propia de las estructuras poéticas usadas.

Gracias por compartir tu arte, amigo José. Un placer.

Un abrazo cordial.
 
Fábula (creo) con moraleja. Con mi compasión hacia las mujeres menguadas ante cualquier situación, y con mi admiración hacia las mujeres valientes que se crecen ante cualquier situación, y la afrontan con dignidad…, y con un par de ovarios.


Huele el predador el miedo
de la liebre asustadiza
que, rizando el rizo, riza
simplonas tretas de enredo.
Utiliza un mal remedo
para aplacar a la fiera,
mostrándose cantinera
de las que ofrecen buen vino,
mas tamaño desatino
no resguarda su trinchera.

Y si utiliza la argucia
de ablandarlo con promesas,
el voraz le exige mesas
con vïandas, no minucia.
En su rugido la acucia:
“¡¡Dame ya lo que demando!!”
y acorralada y temblando,
la liebre se descoloca,
ya no sabe que bicoca
amansará al del “¡Yo mando!”

Hemos cambiado de escena:
En otro monte sombrío
hay una liebre con brío
que no se enclaustra en la pena.
Y se niega a ser la cena
de voraces inclementes,
pues sabe mostrar los dientes
que afiló como cuchillos,
enfrentándose a colmillos
que arruïnan sus vertientes.
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Moraleja:


El miedo trae sufrimiento,
el valor, la libertad.
Quien deja su dignidad
al arbitrio de un jumento,
ocultando la verdad
de esclavitud y maldad,
se convierte en instrumento.

José Galeote Matas (España)
Buenos versos José Galeote, excelente la moraleja, ha sido un grato momento poético, te dejo mi saludo sincero poeta.
 
Primero permítame admirar la maestría estética con la que "desenredó la madeja" de este hermoso poema-fábula. Tres espinelas finamente hiladas para tejer una historia que remata en esa lujosa septilla de trova a dos rimas: la moraleja. Es para quitarse el sombrero, compañero. Un deleite leerlo.

En cuanto al contenido, quería contarle que en los llanos occidentales de Venezuela es muy popular una leyenda (cantada en tiranas octosílabas) llamada "El Silbón". Este personaje es un espectro, un fantasma gigantesco y "canillúo" que aguarda en los bosques de galería a los llaneros a caballo, cuando en las noches húmedas y oscuras del invierno de lluvias llanero, se dirigen imprudentemente solos hacia algún lugar. Y el ataque consiste en molerlos a golpes con su descomunal osamenta. Nuestro fallecido presidente Hugo Chávez, quien era llanero, contaba que su abuelita, mujer sencilla pero sabia, le había enseñado que uno no puede huir del Silbón, uno no podía echarse a correr, porque el Silbón era más grande que uno y lo alcanzaba. Que había que plantérsele firme y enfrentarlo con valor y decisión por grande que fuera. Y que entonces el Silbón, acostumbrado a que le tuvieran miedo, se desconcertaba y se iba. Me imagino que usted se imagina a quién hacía referencia el presidente Chávez (quien, además, era militar de carrera) con el Silbón y con uno.

Comparto plenamente el sentido de su poema, compañero. Le aplaudo de pie.
Pues sí, buen César, así es. Ese ejemplo sobre el ""Silbón"" y sobre la acertada postura de la abuela del presidente Hugo Chávez, se ajusta plenamente a mi poema. Por cierto, yo, sin conocer bien todo el entramado, tengo mis reservas respecto a quienes denostan el chavismo. Sé que Chávez, como todo ser humano, tendría sus debilidades, y cometería errores (como todo ser humano), pero también sé que todo aquel que se enfrente al Imperialismo yanki, tiene un fondo de revolucionario y una actitud política en pro de la justicia social, y eso, siempre y siempre, estimulará mi respeto hacia esas personas como Chávez (al margen de lo demás, pues quien esté libre de pecado que tire la primera piedra). Y nunca he considerado con respeto a quienes se cargan a ese tipo de personas revolucionarias, se cargan su ideología, y se echan en brazos de los imperialistas del Norte, a esa gente, pro-capitalismo y pro-yankilandia, los desprecio con todo mi corazón y toda mi razón.
Bueno, amigo, ya me desahogué, jajajajajajajajajajajaja. Gracias por estar en mi poema, y por tu acertado comentario.
 
Fábula (creo) con moraleja. Con mi compasión hacia las mujeres menguadas ante cualquier situación, y con mi admiración hacia las mujeres valientes que se crecen ante cualquier situación, y la afrontan con dignidad…, y con un par de ovarios.


Huele el predador el miedo
de la liebre asustadiza
que, rizando el rizo, riza
simplonas tretas de enredo.
Utiliza un mal remedo
para aplacar a la fiera,
mostrándose cantinera
de las que ofrecen buen vino,
mas tamaño desatino
no resguarda su trinchera.

Y si utiliza la argucia
de ablandarlo con promesas,
el voraz le exige mesas
con vïandas, no minucia.
En su rugido la acucia:
“¡¡Dame ya lo que demando!!”
y acorralada y temblando,
la liebre se descoloca,
ya no sabe que bicoca
amansará al del “¡Yo mando!”

Hemos cambiado de escena:
En otro monte sombrío
hay una liebre con brío
que no se enclaustra en la pena.
Y se niega a ser la cena
de voraces inclementes,
pues sabe mostrar los dientes
que afiló como cuchillos,
enfrentándose a colmillos
que arruïnan sus vertientes.
-----------------------------------------


Moraleja:


El miedo trae sufrimiento,
el valor, la libertad.
Quien deja su dignidad
al arbitrio de un jumento,
ocultando la verdad
de esclavitud y maldad,
se convierte en instrumento.

José Galeote Matas (España)
Muy bueno tu poema José con una excelente reflexión para nosotros en tu moraleja. Me ha encantado leerte. feliz navidad y un fuerte abrazo amigo.
 
Ciertamente que lo de ofrecer el cuello, sólo funciona en los perros.

De acuerdo pues con la moraleja.

Historia bien trenzada y con la musicalidad propia de las estructuras poéticas usadas.

Gracias por compartir tu arte, amigo José. Un placer.

Un abrazo cordial.
Gracias, buen Luis. Me agradan tus palabras. Sí, eso de ofrecer el cuello..., ummmmmm, como que no, jaja. Siendo agnóstico, como soy, comulgo con muchas enseñanzas de Cristo (que para mí, es solo un hombre), menos con eso de ""poner la otra mejilla"", ¡¡que cojones poner la otra mejilla!!, al verdugo, al malnacido, al torturador físico y psíquico..., ¡¡una patada en los cojones!!.

Un fuerte abrazo, mi querido amigo.
 
...a bárbaro, recomiéndeme sus vitaminas. Please.
Jajajajajajajajaja, pues son: B3, A, E, más selenio, zinc, magnesio, y tomar mucho de : tomate, sandía, ajo, apio, canela, cacao puro, jengibre, y por temporadas de 2 meses, con descanso de otros 2, maca o ginkseng o tríbulus, jajajajajajaja.
Con todo eso, se cierra la evolución hacia ""homo sapiens"" y se mantiene el estadio de ""homo erectus"".
JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA
 

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