Alberto Amaris
Poeta que considera el portal su segunda casa

Esta noche los cuervos esperan por mis ojos,
mientras las ventanas se quiebran en silencio,
cae la lluvia empapando hasta mis hombros
y mil lágrimas voraces, brotan sin remedio
Pero pienso en ella, y en la muerte de su antojo
y pareciera que en la batalla está perdiendo,
cansado de luchar, me retiro y reconozco,
que en lo confuso del amor, duelen los desprecios.
Vaga la esperanza, el corazón partido en trozos,
cuando los cuervos se abalanzan a mi encuentro
aturdido con sus gritos, me siento y correspondo
perdí la fortuna, del amor que fuera eterno
Presagio que el destino se acerca temeroso
porque la lluvia, el gran amor va destruyendo