Rey de la Patagonia
Poeta adicto al portal
La luna hoy luce pequeñita
bajo una noche inmensa,
el silencio huele a sueños de hielo
el frió a entumecido mis dedos.
Se ha vaciado la fuente de tus versos
hace tiempo que no tengo nada que escribir,
las bocas callaron
y los ojos no paran de decir.
El dolor ya paso
y se transformo en una sensación que lo extraña,
en una herida dibujada en la piel
sobre un ramillete de venas saciadas.
La luna luce pequeñita
como si fuera una luminosa ilusión
como si fuera medio anillo o la mitad de un corazón,
la noche es inmensa y nosotros fuimos inmensos.
Fuimos en las manos sacerdotes
y en los ojos, dioses,
a veces creo que llegas con el alba
y con las primeras luces de la noche
jamás creo que te has ido.
Nadie de los dos creyó en la oscuridad,
no sé que tienen las estrellas
que en la ventana parecen estar llorando,
no sé que tiene mi corazón que late más fuerte
cuando te está olvidando.
bajo una noche inmensa,
el silencio huele a sueños de hielo
el frió a entumecido mis dedos.
Se ha vaciado la fuente de tus versos
hace tiempo que no tengo nada que escribir,
las bocas callaron
y los ojos no paran de decir.
El dolor ya paso
y se transformo en una sensación que lo extraña,
en una herida dibujada en la piel
sobre un ramillete de venas saciadas.
La luna luce pequeñita
como si fuera una luminosa ilusión
como si fuera medio anillo o la mitad de un corazón,
la noche es inmensa y nosotros fuimos inmensos.
Fuimos en las manos sacerdotes
y en los ojos, dioses,
a veces creo que llegas con el alba
y con las primeras luces de la noche
jamás creo que te has ido.
Nadie de los dos creyó en la oscuridad,
no sé que tienen las estrellas
que en la ventana parecen estar llorando,
no sé que tiene mi corazón que late más fuerte
cuando te está olvidando.