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Presente compartido

poetakabik

Poeta veterano en el portal
Aún guardo hoy en mis manos
el temblor de lo que fuimos,
cuando el mundo era tan joven
que cabía en un suspiro.

Éramos fuego sin nombre,
puro impulso, vértigo vivo,
dos cuerpos descubriéndose
sin memoria ni destino.

Hoy el tiempo nos ha hecho
más callados… más antiguos,
pero en esa lentitud
late un pulso más sentido.

Ya no arde como entonces
la urgencia de lo prohibido,
pero hay brasas en tus ojos
que conocen el camino.

Tu piel no es solo promesa,
es hogar reconocido,
donde el deseo descansa
sin dejar de estar prendido.

Y al rozarte… hay una historia
que se escribe sin ruido,
en cada gesto pequeño,
en cada instante vivido.

Porque el amor no se apaga
cuando el tiempo lo ha pulido,
se hace carne en la memoria
Y en presente compartido.
 
Última edición:
Aún guardo hoy en mis manos
el temblor de lo que fuimos,
cuando el mundo era tan joven
que cabía en un suspiro.

Éramos fuego sin nombre,
puro impulso, vértigo vivo,
dos cuerpos descubriéndose
sin memoria ni destino.

Hoy el tiempo nos ha hecho
más callados… más antiguos,
pero en esa lentitud
late un pulso más sentido.

Ya no arde como entonces
la urgencia de lo prohibido,
pero hay brasas en tus ojos
que conocen el camino.

Tu piel no es solo promesa,
es hogar reconocido,
donde el deseo descansa
sin dejar de estar prendido.

Y al rozarte… hay una historia
que se escribe sin ruido,
en cada gesto pequeño,
en cada instante vivido.

Porque el amor no se apaga
cuando el tiempo lo ha pulido,
se hace carne en la memoria
Y en presente compartido.
Es un poema muy hermoso, compañero,
impregnado de amor y música.
Un placer de lectura, un abrazo.
 
Aún guardo hoy en mis manos
el temblor de lo que fuimos,
cuando el mundo era tan joven
que cabía en un suspiro.

Éramos fuego sin nombre,
puro impulso, vértigo vivo,
dos cuerpos descubriéndose
sin memoria ni destino.

Hoy el tiempo nos ha hecho
más callados… más antiguos,
pero en esa lentitud
late un pulso más sentido.

Ya no arde como entonces
la urgencia de lo prohibido,
pero hay brasas en tus ojos
que conocen el camino.

Tu piel no es solo promesa,
es hogar reconocido,
donde el deseo descansa
sin dejar de estar prendido.

Y al rozarte… hay una historia
que se escribe sin ruido,
en cada gesto pequeño,
en cada instante vivido.

Porque el amor no se apaga
cuando el tiempo lo ha pulido,
se hace carne en la memoria
Y en presente compartido.
El amor no se extingue con los años; se transforma en carne de memoria y en presencia compartida.
Me ha gustado este planteamiento.

Saludos
 

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