prisionero inocente
Poeta que considera el portal su segunda casa
Presiento en tu mirada un beso,
que es mío,
escucho sus pasos gigantescos, lentos,
en el pecho
y de repente acelera, corre
por las vías de las venas,
se lo lleva la sangre
y se equivoca de salida;
pero lo encuentro
a la raíz de tu vientre
descansando, esperándome...
Casi son líquidas las rocas de tu cabello,
casi lo son
y caen
en esa ola estancada de mi espalda
mientras me arrodillo a tomarlo...
que es mío,
escucho sus pasos gigantescos, lentos,
en el pecho
y de repente acelera, corre
por las vías de las venas,
se lo lleva la sangre
y se equivoca de salida;
pero lo encuentro
a la raíz de tu vientre
descansando, esperándome...
Casi son líquidas las rocas de tu cabello,
casi lo son
y caen
en esa ola estancada de mi espalda
mientras me arrodillo a tomarlo...
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