Khar Asbeel
Poeta fiel al portal
En el balsámico silencio
el lento palpitar de mi desgano,
el hastío suicida de un corazón cansado
cae, silente, a cuentagotas
en el hueco de mil ausencias.
Préstame de tu dolor
para sentirme un poco vivo,
que en la cripta de mi pecho
solo resuena un laúd quebrado
y no alcanzan mis desvelo
a tejer una mortaja.
Préstame tus manos
para trazar en el viento mi epitafio,
que yo me desmorono
en aleteos de agrias cenizas.
En el silencio entumecido,
apenas se percibe
un lento palpitar enclaustrado
y el rojo rencor que repta lento
cual serpiente que no encuentra paraíso.
el lento palpitar de mi desgano,
el hastío suicida de un corazón cansado
cae, silente, a cuentagotas
en el hueco de mil ausencias.
Préstame de tu dolor
para sentirme un poco vivo,
que en la cripta de mi pecho
solo resuena un laúd quebrado
y no alcanzan mis desvelo
a tejer una mortaja.
Préstame tus manos
para trazar en el viento mi epitafio,
que yo me desmorono
en aleteos de agrias cenizas.
En el silencio entumecido,
apenas se percibe
un lento palpitar enclaustrado
y el rojo rencor que repta lento
cual serpiente que no encuentra paraíso.