Abrahám Emilio
Emilio.
* Tomado del libro Anti-Sonetos
Se murió el buen amigo Homero
apenas rondaba los anejos cuarenta abriles,
al poco tiempo otro se unió a la cuenta
el vecino técnico y el carnicero.
Se murió el pequeño Fernando y fue al agujero,
al poco tiempo un rico y una sirvienta;
se sumó una mujer mayor que joven aparenta,
por cierto mi abuela materna murió primero.
Se fue el abuelo y le alcanzó la abuela,
pasaron a mejor vida los padres de mi amigo
y también le alcanzó al parca a mi mascota.
Se murieron tantos y el vacío se nota,
y viendo el pasado, a mí mismo me digo:
¡Qué rápido el tiempo vuela… se lleva todo!
Se murió el buen amigo Homero
apenas rondaba los anejos cuarenta abriles,
al poco tiempo otro se unió a la cuenta
el vecino técnico y el carnicero.
Se murió el pequeño Fernando y fue al agujero,
al poco tiempo un rico y una sirvienta;
se sumó una mujer mayor que joven aparenta,
por cierto mi abuela materna murió primero.
Se fue el abuelo y le alcanzó la abuela,
pasaron a mejor vida los padres de mi amigo
y también le alcanzó al parca a mi mascota.
Se murieron tantos y el vacío se nota,
y viendo el pasado, a mí mismo me digo:
¡Qué rápido el tiempo vuela… se lleva todo!