Qalat Chabir
Poeta que considera el portal su segunda casa
Con la vista cansada del mañana,
miramos tiernamente esta viva luz
de hoy descalzarse sobre las aguas
de un sufrido horizonte;
luz que vestida de otro tiempo
con finos velos nocturnos
de nubes robadas, va salpicando
de colores las flechas lejanas
de unos barcos sencillos,
que no ajenos a nosotros,
nos incitan a que pretendamos
un mismo sueño.
Esas aguas visitadoras de tantas playas
con tiernas arenas y huellas dulces
de unos pies silenciosos,
embelesados por el llanto sincero
de un cielo surcado por resplandores
de tantas miradas,
tan ajenas a una verdad como una noche fría,
abrigada por el mármol helado de la distancia
donde el mar es una canción de amantes
en el rellano de una misma e ilusiva vida.
Tiernamente cae la tarde en la lejanía
sobre tus pupilas que lastimadas de tanta luz,
se arropan en un email para ser felices.
miramos tiernamente esta viva luz
de hoy descalzarse sobre las aguas
de un sufrido horizonte;
luz que vestida de otro tiempo
con finos velos nocturnos
de nubes robadas, va salpicando
de colores las flechas lejanas
de unos barcos sencillos,
que no ajenos a nosotros,
nos incitan a que pretendamos
un mismo sueño.
Esas aguas visitadoras de tantas playas
con tiernas arenas y huellas dulces
de unos pies silenciosos,
embelesados por el llanto sincero
de un cielo surcado por resplandores
de tantas miradas,
tan ajenas a una verdad como una noche fría,
abrigada por el mármol helado de la distancia
donde el mar es una canción de amantes
en el rellano de una misma e ilusiva vida.
Tiernamente cae la tarde en la lejanía
sobre tus pupilas que lastimadas de tanta luz,
se arropan en un email para ser felices.