Arkeidos
Poeta que considera el portal su segunda casa
Pretenderé que puedo alcanzar la furia de un sol de agua
y así beber su líquido sabor a naranja
a veces
dulce y agria como la vida misma.
He visto pasar la quimera vestida de sueños rosas
encendiendo el pensamiento
de los niños purpura que habitan
dentro de las arterias de mi corazón
activando mi magia
purificando su esencia que arde en silencio.
Palpitar carmesí de emociones muy simples
acostumbrado a ser raro,
de origen cósmico
de presencia bizarra y extravagante
complicado nada simple
con rasgos de misterio y enigma
laberinto de difícil entender
viejo de alma y de fe.
Retando a la verdad de cada hombre injusto
desmoronando ideales vacios
sostenidos por ladrillos de papel
defiendo mi creencia espiritual
frente a las brujas y los demonios
que corren sobre mis campos
en medio de mi gente
de santa y pulcra silueta,
jamás mancharan la sagrada presencia
de polvo y llanura de la tierra de corazones tranquilos
mi aldea adornada de estrellas de oro
dentro de mi cabeza disfuncional
algo bipolar
demente tal vez
Aquí el pasto suave danza con las alas del viento
y habla con el
nos susurra bellas historias cuando miramos
la sonriente carita de la luna
soñando que todo el paraíso se acerca
y podemos tocarlo
despojados de nuestra maldad.
Conformarme con caer hasta tocar el fondo del abismo
si he bebido luz
también puedo beber la oscuridad que reina en su vientre
mi ser se divide en dos mitades esenciales,
sea el plasma solar
energía de mi inquietud
que desintoxica mi viejo ser
calcinando las piedras y los hueso de un yo maldito
que estorban en las entrañas de mis intestinos.
Frente al espejo de las frustraciones
maravillado del asombro que se mueve como serpiente
delante de la muralla de los lamentos incrustados en la pared
de los olvidados
cerca de la avenida del no hay regreso
Pretenderé que soy normal
que no soy extraño
que obedezco a la razón
que soy cuerdo y no loco
pretenderé que soy el hombre perfecto,
me cuesta tanto saber lo que es normal
de algo estoy seguro
yo no lo soy
y estoy bien con eso
pretenderé que jamás pretendí ser normal.
y así beber su líquido sabor a naranja
a veces
dulce y agria como la vida misma.
He visto pasar la quimera vestida de sueños rosas
encendiendo el pensamiento
de los niños purpura que habitan
dentro de las arterias de mi corazón
activando mi magia
purificando su esencia que arde en silencio.
Palpitar carmesí de emociones muy simples
acostumbrado a ser raro,
de origen cósmico
de presencia bizarra y extravagante
complicado nada simple
con rasgos de misterio y enigma
laberinto de difícil entender
viejo de alma y de fe.
Retando a la verdad de cada hombre injusto
desmoronando ideales vacios
sostenidos por ladrillos de papel
defiendo mi creencia espiritual
frente a las brujas y los demonios
que corren sobre mis campos
en medio de mi gente
de santa y pulcra silueta,
jamás mancharan la sagrada presencia
de polvo y llanura de la tierra de corazones tranquilos
mi aldea adornada de estrellas de oro
dentro de mi cabeza disfuncional
algo bipolar
demente tal vez
Aquí el pasto suave danza con las alas del viento
y habla con el
nos susurra bellas historias cuando miramos
la sonriente carita de la luna
soñando que todo el paraíso se acerca
y podemos tocarlo
despojados de nuestra maldad.
Conformarme con caer hasta tocar el fondo del abismo
si he bebido luz
también puedo beber la oscuridad que reina en su vientre
mi ser se divide en dos mitades esenciales,
sea el plasma solar
energía de mi inquietud
que desintoxica mi viejo ser
calcinando las piedras y los hueso de un yo maldito
que estorban en las entrañas de mis intestinos.
Frente al espejo de las frustraciones
maravillado del asombro que se mueve como serpiente
delante de la muralla de los lamentos incrustados en la pared
de los olvidados
cerca de la avenida del no hay regreso
Pretenderé que soy normal
que no soy extraño
que obedezco a la razón
que soy cuerdo y no loco
pretenderé que soy el hombre perfecto,
me cuesta tanto saber lo que es normal
de algo estoy seguro
yo no lo soy
y estoy bien con eso
pretenderé que jamás pretendí ser normal.
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