Arnet Fatheb Grothen
Poeta que considera el portal su segunda casa
¿Que cómo fue querida que partiste tan lejos?
Y ¿cómo fue la herida que es inane el remedio
y el canto de alegría convirtiese en un tedio?
De amantes tan sencillos nos volvimos complejos.
Ayer eras mi vida, mi azafrán de cortejos
y más pudo la lanza, mucho más el asedio
que rauda tu balada se volvió mi epicedio,
tornando a tu floresta panteón de azulejos.
Ahora eres querida un candil en penumbra,
de tenue luz en mi alma como luna apagada
tal que a venus no atisbo, pues su brillo no alumbra.
Vendrá la primavera renaciendo en la helada,
la daga que me hería solo el tiempo la herrumbra
y el fuego de tu idilio no verá la alborada.
Y ¿cómo fue la herida que es inane el remedio
y el canto de alegría convirtiese en un tedio?
De amantes tan sencillos nos volvimos complejos.
Ayer eras mi vida, mi azafrán de cortejos
y más pudo la lanza, mucho más el asedio
que rauda tu balada se volvió mi epicedio,
tornando a tu floresta panteón de azulejos.
Ahora eres querida un candil en penumbra,
de tenue luz en mi alma como luna apagada
tal que a venus no atisbo, pues su brillo no alumbra.
Vendrá la primavera renaciendo en la helada,
la daga que me hería solo el tiempo la herrumbra
y el fuego de tu idilio no verá la alborada.
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