Rosendo
Poeta adicto al portal
Quise poner diversas figuras
en el poema de esta ocasión,
dejando en todas sus contexturas,
a la primera y bella estación.
Con trazo leve, pero seguro,
la primavera el pincel ensaya;
finge en la fronda un fruto maduro,
acurrucada la guacamaya.
Es la estación que con bellas flores
tapiza el campo entre blondos rayos,
y es explosión de bellos colores
la estela rauda de papagayos.
En sus cadencias el viento mece
flores hermosas, y suaves arrullos,
y en su camino, mientras más crece,
en el ramaje nacen murmullos.
Sobre las tapias ya florecidas
que son consuelo de mis vigilias,
hay mariposas adormecidas,
una tras otra; las buganvilias.
El sol dorado, que me responde,
sale de pronto el radiante amigo,
se asoma presto, luego se esconde,
seguramente juega conmigo...
Y una fogata que se agiganta,
pone en el llano encendida nota:
la flama ardiente el vuelo levanta,
como espigada y linda gaviota.
Extrañamente causa placer
cuando miramos que muere el día,
porque nos brinda el atardecer
hermosas luces en su agonía.
El plenilunio con sus fulgores
manda a las aguas su imagen grata
y se contemplan sus resplandores
como dispersos peces de plata.
Algo que exalta mi corazón
ver que la luna rápido asciende
como plateado y ágil salmón
sobre las aguas de la corriente
Duerme la selva, yo lo evidencio,
parece ausente, parece yerta,
un trino alegre abre el silencio;
es un cenzontle que la despierta /1
Entre susurros llora la noche
en el paraje -lienzo sombrío-,
y de sus lágrimas en derroche
nace en el bosque el fresco rocío.
/1. Cenzontle.- Pájaro americano de plumaje pardo y con las extremidades de las alas y de la cola, el pecho y el vientre blancos, cuyo canto es muy variado y melodioso.

en el poema de esta ocasión,
dejando en todas sus contexturas,
a la primera y bella estación.
Con trazo leve, pero seguro,
la primavera el pincel ensaya;
finge en la fronda un fruto maduro,
acurrucada la guacamaya.
Es la estación que con bellas flores
tapiza el campo entre blondos rayos,
y es explosión de bellos colores
la estela rauda de papagayos.
En sus cadencias el viento mece
flores hermosas, y suaves arrullos,
y en su camino, mientras más crece,
en el ramaje nacen murmullos.
Sobre las tapias ya florecidas
que son consuelo de mis vigilias,
hay mariposas adormecidas,
una tras otra; las buganvilias.
El sol dorado, que me responde,
sale de pronto el radiante amigo,
se asoma presto, luego se esconde,
seguramente juega conmigo...
Y una fogata que se agiganta,
pone en el llano encendida nota:
la flama ardiente el vuelo levanta,
como espigada y linda gaviota.
Extrañamente causa placer
cuando miramos que muere el día,
porque nos brinda el atardecer
hermosas luces en su agonía.
El plenilunio con sus fulgores
manda a las aguas su imagen grata
y se contemplan sus resplandores
como dispersos peces de plata.
Algo que exalta mi corazón
ver que la luna rápido asciende
como plateado y ágil salmón
sobre las aguas de la corriente
Duerme la selva, yo lo evidencio,
parece ausente, parece yerta,
un trino alegre abre el silencio;
es un cenzontle que la despierta /1
Entre susurros llora la noche
en el paraje -lienzo sombrío-,
y de sus lágrimas en derroche
nace en el bosque el fresco rocío.
/1. Cenzontle.- Pájaro americano de plumaje pardo y con las extremidades de las alas y de la cola, el pecho y el vientre blancos, cuyo canto es muy variado y melodioso.

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