nuna
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ni las húmedas transparencias del agua,
ni el canto misterioso de los lirios,
ni tan siquiera el solitario filo de la cruz
sostenida en la altura,
nada...nada cambia del todo,
solamente el alma del hombre sufre
al nacer un constante deterioro.
Escoltado por las manos de lo incierto
avanza entre su paz y la guerra,
bajo sus pies, la firmeza metálica
de una tierra sin nombre
y al igual que la paloma caída
sobre las piedras malheridas
de una vil morada,
expresa su luz al mundo
bajo el manto de un sol desgranado.
El aire ¡ Abierto!
Va arrastrando el caudal de su destino,
recitando las palabras más puras
por los lentos corredores de la vida,
pasadizos en los que la gloria
a veces pierde la batalla,
como una luz enterrada
entre los fríos brazos del silencio,
hasta que arrebatado por la muerte,
se alza reconquistando la pureza
de aquél primogénito suspiro.
NUNA.
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