Pedro Vergili
Poeta fiel al portal
Mil cosas te definían
princesa de canas blancas
postura sincera y franca
con una fuerte mirada
y tenías como aliada
esa presencia intachable
trabajadora admirable
en el campo y en la cocina
y fuiste madre divina
de cariño ilimitable.
Nunca supiste negar
el valor de una caricia
fueron tus manos delicias
en tareas culinarias
artesana necesaria
en fiestas de la familia
y ese mate bombilla
compañero de novelas
el dulzor de las chamelas
que llevaba tu estampilla.
El destino quiso que un día
te quedaras sin compañero
y fue un puñal de acero
que en tu pecho se clavó
pero nada te impidió
seguir el curso de tu vida
y ese plato de comida
nunca te ha faltado
ya que siempre has luchado
a pesar de las heridas.
Y ya por segunda vez
el destino ensañado
sin la visión te ha dejado
pero le diste batalla
no buscaste una medalla
ni te asignaron por ella
le has dejado esa huella
la de luchar sin rendirse
jamás tener que medirse
pues la razón no se mella.
Tus ojos, permanecieron
en la noche sumergidos
y agudizaste los oídos
y educaste a tus manos
tus pies fueron baqueanos
en dar el paso certero
y Armando, tu hijo soltero
fue sostén de ese hogar
siempre salio a trabajar
para traer el puchero.
Fuiste formando un mundo
desde el cuarto a la cocina
empeñosa y heroína
la vida te fue pasando
tal vez fuiste examinando
comportamientos y dudas
esa ceguera tan cruda
te encerró en tu morada
dejaste sobre la almohada
lágrimas pidiendo ayuda.
Dios un día te llevó
con él tuviste que ir
no quiso verte más sufrir
te dio el descanso merecido
pero no estás en el olvido
te llevo en mi memoria
que Dios te tenga en la gloria
Doña Emma la cieguita
mis versos son moneditas
como fiel dedicatoria.
Pedro Vergili
princesa de canas blancas
postura sincera y franca
con una fuerte mirada
y tenías como aliada
esa presencia intachable
trabajadora admirable
en el campo y en la cocina
y fuiste madre divina
de cariño ilimitable.
Nunca supiste negar
el valor de una caricia
fueron tus manos delicias
en tareas culinarias
artesana necesaria
en fiestas de la familia
y ese mate bombilla
compañero de novelas
el dulzor de las chamelas
que llevaba tu estampilla.
El destino quiso que un día
te quedaras sin compañero
y fue un puñal de acero
que en tu pecho se clavó
pero nada te impidió
seguir el curso de tu vida
y ese plato de comida
nunca te ha faltado
ya que siempre has luchado
a pesar de las heridas.
Y ya por segunda vez
el destino ensañado
sin la visión te ha dejado
pero le diste batalla
no buscaste una medalla
ni te asignaron por ella
le has dejado esa huella
la de luchar sin rendirse
jamás tener que medirse
pues la razón no se mella.
Tus ojos, permanecieron
en la noche sumergidos
y agudizaste los oídos
y educaste a tus manos
tus pies fueron baqueanos
en dar el paso certero
y Armando, tu hijo soltero
fue sostén de ese hogar
siempre salio a trabajar
para traer el puchero.
Fuiste formando un mundo
desde el cuarto a la cocina
empeñosa y heroína
la vida te fue pasando
tal vez fuiste examinando
comportamientos y dudas
esa ceguera tan cruda
te encerró en tu morada
dejaste sobre la almohada
lágrimas pidiendo ayuda.
Dios un día te llevó
con él tuviste que ir
no quiso verte más sufrir
te dio el descanso merecido
pero no estás en el olvido
te llevo en mi memoria
que Dios te tenga en la gloria
Doña Emma la cieguita
mis versos son moneditas
como fiel dedicatoria.
Pedro Vergili
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