yomboki
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tu reloj voraz y desgraciado
apuró la hora de la ausencia,
cuando las caricias mas profundas
aún no eran construidas y mi reloj torpe y ansioso
festejaba tu llegada,
cuando mis labios ajados aún no conocían del todo tu saliva y sus bondades.
Te fuiste poco a poco
como deshojando un calendario,
como las horas de la tarde van tejiendo telarañas
y se incrustan en los ojos las nostalgias;
te fuiste como se desgastan las promesas no cumplidas,
tan furtiva y lenta que aún no te vas de todo
y sigues enredada en un poema absurdo,
en mis palabras maltrechas y cansadas.
Te fuiste casi toda,
pero tu prisa maliciosa olvidó
llevarse tu recuerdo ,
los hilos de tu falda,
mis ganas desahuciadas.
apuró la hora de la ausencia,
cuando las caricias mas profundas
aún no eran construidas y mi reloj torpe y ansioso
festejaba tu llegada,
cuando mis labios ajados aún no conocían del todo tu saliva y sus bondades.
Te fuiste poco a poco
como deshojando un calendario,
como las horas de la tarde van tejiendo telarañas
y se incrustan en los ojos las nostalgias;
te fuiste como se desgastan las promesas no cumplidas,
tan furtiva y lenta que aún no te vas de todo
y sigues enredada en un poema absurdo,
en mis palabras maltrechas y cansadas.
Te fuiste casi toda,
pero tu prisa maliciosa olvidó
llevarse tu recuerdo ,
los hilos de tu falda,
mis ganas desahuciadas.
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