Prisionera de la muerte

dulcinista

Poeta veterano en el Portal
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El nombre se lo debo a mi madre; me puso el mismo de su progenitora, Caitlin. El primer apellido lo heredé de mi padre, Cook; y con ese nombre se dirige a mí la señorita Adeline, la maestra: Caitlin Cook. Casi siempre estamos tristes la señorita Adeline y yo. Siempre estamos jugando, pero esos juegos no nos alegran. Jugamos a que estamos vivas, pero nos entristece saber que además de mentira, es imposible volver a la vida. Veo a mamá, pero ella no puede jugar conmigo, ya que pertenece a otro mundo. Intento hablar con ella, pero no me escucha. Soy Caitlin Cook, prisionera de la muerte. No tengo miedo, pero me gustaría volver a tener ojos de nuevo, como cuando vivía con mamá en la casona grande junto al río.

Eladio Parreño Elías

18-Febrero-2012
 
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El nombre se lo debo a mi madre; me puso el mismo de su progenitora, Caitlin. El primer apellido lo heredé de mi padre, Cook; y con ese nombre se dirige a mí la señorita Adeline, la maestra: Caitlin Cook. Casi siempre estamos tristes la señorita Adeline y yo. Siempre estamos jugando, pero esos juegos no nos alegran. Jugamos a que estamos vivas, pero nos entristece saber que además de mentira, es imposible volver a la vida. Veo a mamá, pero ella no puede jugar conmigo, ya que pertenece a otro mundo. Intento hablar con ella, pero no me escucha. Soy Caitlin Cook, prisionera de la muerte. No tengo miedo, pero me gustaría volver a tener ojos de nuevo, como cuando vivía con mamá en la casona grande junto al río.

Eladio Parreño Elías

18-Febrero-2012



Magistral... siempre tu obra al desborde de talento, que pluma Dulci!!! felicidades es un encanto leerte y pasear por tu mundo creativo y talentoso, un abrazo desde mi sur, cariños de siempre, pincoya
 
Magistral... siempre tu obra al desborde de talento, que pluma Dulci!!! felicidades es un encanto leerte y pasear por tu mundo creativo y talentoso, un abrazo desde mi sur, cariños de siempre, pincoya
Gracias amiga por tu fidelidad con mis escritos. Celebro que te agrade mi mundo literario, repleto de seres deformes y fantasmas humanos. Un beso, linda amiga.
 
Su prosa atrapa….es nostálgica y suaves melodías en silencio...
Saludos para usted.
 
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El nombre se lo debo a mi madre; me puso el mismo de su progenitora, Caitlin. El primer apellido lo heredé de mi padre, Cook; y con ese nombre se dirige a mí la señorita Adeline, la maestra: Caitlin Cook. Casi siempre estamos tristes la señorita Adeline y yo. Siempre estamos jugando, pero esos juegos no nos alegran. Jugamos a que estamos vivas, pero nos entristece saber que además de mentira, es imposible volver a la vida. Veo a mamá, pero ella no puede jugar conmigo, ya que pertenece a otro mundo. Intento hablar con ella, pero no me escucha. Soy Caitlin Cook, prisionera de la muerte. No tengo miedo, pero me gustaría volver a tener ojos de nuevo, como cuando vivía con mamá en la casona grande junto al río.

Eladio Parreño Elías

18-Febrero-2012
Es buena tu historia pero me has dejado con el gusto en la boca amigo tendrías que hacer una segunda parte para rematarla, pero de todas formas me ha gustado pues toda historia tuya es emocionante, abrazos y estrellas, Ricardo.
 
Me gusto es una obra diferente desde el otro lado...Muy buena tu óptica.Un abrazo inmenso un gusto pasar
 
Querido Amigo Eladio.Tu pluma es maravillosa, y atrapante, juegas con las historias, y los
personajes, los saca de tu galera, me gustaría, que de vez en cuando, en vez de terror,
escribas una novelita rosa, para las románticas...ja..ja..Un placeer leerte. Te mando
Estrellas Besos y Abrazos Uruguayos Blanca
 
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El nombre se lo debo a mi madre; me puso el mismo de su progenitora, Caitlin. El primer apellido lo heredé de mi padre, Cook; y con ese nombre se dirige a mí la señorita Adeline, la maestra: Caitlin Cook. Casi siempre estamos tristes la señorita Adeline y yo. Siempre estamos jugando, pero esos juegos no nos alegran. Jugamos a que estamos vivas, pero nos entristece saber que además de mentira, es imposible volver a la vida. Veo a mamá, pero ella no puede jugar conmigo, ya que pertenece a otro mundo. Intento hablar con ella, pero no me escucha. Soy Caitlin Cook, prisionera de la muerte. No tengo miedo, pero me gustaría volver a tener ojos de nuevo, como cuando vivía con mamá en la casona grande junto al río.

Eladio Parreño Elías

18-Febrero-2012
al vez sea una persona que no ha podido encontrar la luz, e intenta regresar a la vida,misma que le fue arrebatada o ya no le pertenece... gracias por compartir amigo Eladio.. un fuerte abrazo..
 
Increíble vale, eres extraordinario, gran relato, todo está cubierto no hace falta más, estoy aprendiendo contigo, gracias, hasta pronto, estrellas y reputación para ti, abrazos.
 
Me gustó la historia, tiene mucho potencial, le puedes sacar mucho mas, está corada, como que dan ganas de seguir leyendo, seguir conociendo mas detalles de acontecimientos. Un gran abrazo y miles de besos.
 
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El nombre se lo debo a mi madre; me puso el mismo de su progenitora, Caitlin. El primer apellido lo heredé de mi padre, Cook; y con ese nombre se dirige a mí la señorita Adeline, la maestra: Caitlin Cook. Casi siempre estamos tristes la señorita Adeline y yo. Siempre estamos jugando, pero esos juegos no nos alegran. Jugamos a que estamos vivas, pero nos entristece saber que además de mentira, es imposible volver a la vida. Veo a mamá, pero ella no puede jugar conmigo, ya que pertenece a otro mundo. Intento hablar con ella, pero no me escucha. Soy Caitlin Cook, prisionera de la muerte. No tengo miedo, pero me gustaría volver a tener ojos de nuevo, como cuando vivía con mamá en la casona grande junto al río.

Eladio Parreño Elías

18-Febrero-2012



tu creatividad, es digna de un
gran profesional de las letras
como lo eres tú. Mi admiracion y
felicitacion. No me dejan darte
reputacion. Un cariñoso abrazo
 
Es estimulante ver como de esta manera nos recuerdas que estamos vivos y recordamos con cariño a los que con el mismo nos querian, un beso y nunca dejes de escribir, un beso dulcinista *
 
Un alma que vive sin vivir y anelando el amor. Bella historia y mucha imaginacion.
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El nombre se lo debo a mi madre; me puso el mismo de su progenitora, Caitlin. El primer apellido lo heredé de mi padre, Cook; y con ese nombre se dirige a mí la señorita Adeline, la maestra: Caitlin Cook. Casi siempre estamos tristes la señorita Adeline y yo. Siempre estamos jugando, pero esos juegos no nos alegran. Jugamos a que estamos vivas, pero nos entristece saber que además de mentira, es imposible volver a la vida. Veo a mamá, pero ella no puede jugar conmigo, ya que pertenece a otro mundo. Intento hablar con ella, pero no me escucha. Soy Caitlin Cook, prisionera de la muerte. No tengo miedo, pero me gustaría volver a tener ojos de nuevo, como cuando vivía con mamá en la casona grande junto al río.

Eladio Parreño Elías

18-Febrero-2012
 
Inquietante relato Eladio, no se cuando eres mas tremendo si con tus historias de muerte y venganza o las de lascivia. Esta es una historia triste, no porque la protagonista no tengas ojos y solo se comunique con Adeline sino porque la envuelve una certeza incuestionable, la muerte.
Cuando te leo nunca me dejas indiferente.
Un abrazo cálido, narrador de lo oscuro y lo terrible
 
Magistral pequeño relato de terror y suspense, que deja al lector con la intriga y el miedo en el cuerpo, ...deseando que continúe. Con pocas palabras atrapa un montón. Mi felicitación amigo. Un abrazo.
 
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El nombre se lo debo a mi madre; me puso el mismo de su progenitora, Caitlin. El primer apellido lo heredé de mi padre, Cook; y con ese nombre se dirige a mí la señorita Adeline, la maestra: Caitlin Cook. Casi siempre estamos tristes la señorita Adeline y yo. Siempre estamos jugando, pero esos juegos no nos alegran. Jugamos a que estamos vivas, pero nos entristece saber que además de mentira, es imposible volver a la vida. Veo a mamá, pero ella no puede jugar conmigo, ya que pertenece a otro mundo. Intento hablar con ella, pero no me escucha. Soy Caitlin Cook, prisionera de la muerte. No tengo miedo, pero me gustaría volver a tener ojos de nuevo, como cuando vivía con mamá en la casona grande junto al río.

Eladio Parreño Elías

18-Febrero-2012


Conozco una casa en el río Mandeo en la que podría vivir perfectamente Caitlin Cook. Muy bueno. Me gusta mucho tu sesgo hacia Poe. Un abrazo. Churrete.

http://www.mundopoesia.com/foros/po...s-cabellos-bailando-vientos-de-primavera.html
 

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