dulcinista
Poeta veterano en el Portal
El nombre se lo debo a mi madre; me puso el mismo de su progenitora, Caitlin. El primer apellido lo heredé de mi padre, Cook; y con ese nombre se dirige a mí la señorita Adeline, la maestra: Caitlin Cook. Casi siempre estamos tristes la señorita Adeline y yo. Siempre estamos jugando, pero esos juegos no nos alegran. Jugamos a que estamos vivas, pero nos entristece saber que además de mentira, es imposible volver a la vida. Veo a mamá, pero ella no puede jugar conmigo, ya que pertenece a otro mundo. Intento hablar con ella, pero no me escucha. Soy Caitlin Cook, prisionera de la muerte. No tengo miedo, pero me gustaría volver a tener ojos de nuevo, como cuando vivía con mamá en la casona grande junto al río.
Eladio Parreño Elías
18-Febrero-2012