AlejandroCifuente
Poeta recién llegado
Somos una sombra de vacíos superpuestos
como trazar un agujero adentro de otro agujero
y construir en esa cueva nuestro pequeño paraíso.
Sin embargo
cuando ejercemos el oficio de la nada o del tiempo
queda un pedazo de reloj en la montura de un caballo
un territorio sonámbulo detrás de un laberinto.
Y en el transcurso de un instante indestructible
que abandonó la noche
los pájaros decidieron caminar sobre el viento.
Quién puede consolar la felicidad.
Porque sólo me dan lo que queda de mí.
Escapé de sentirme sentado entre las sábanas
donde llueven los clavos de pan y de silencio.
La fuga de quedarme siempre en el mismo sitio.
No existe peor cárcel que salir a la intemperie.
como trazar un agujero adentro de otro agujero
y construir en esa cueva nuestro pequeño paraíso.
Sin embargo
cuando ejercemos el oficio de la nada o del tiempo
queda un pedazo de reloj en la montura de un caballo
un territorio sonámbulo detrás de un laberinto.
Y en el transcurso de un instante indestructible
que abandonó la noche
los pájaros decidieron caminar sobre el viento.
Quién puede consolar la felicidad.
Porque sólo me dan lo que queda de mí.
Escapé de sentirme sentado entre las sábanas
donde llueven los clavos de pan y de silencio.
La fuga de quedarme siempre en el mismo sitio.
No existe peor cárcel que salir a la intemperie.