murdock
Poeta adicto al portal
Es innecesario el intentar olvidarse del pasado, no se repiensa sobre él
o los miles de opciones que pudiste haber tomado.
solo se piensa sobre él…
Una calle empedrada cuesta arriba, olor a eucalipto y leche hervida
la montaña derruida por la lluvia, el color de la radio vespertina.
Los diablillos en mis hombros susurran con frecuencia muchas rutas
demasiadas opciones cambiantes, es el futuro lo realmente complicado.
Son el cúmulo de posibles decisiones…
La patidifusa paleta de sabores que se escurre por la oreja de la olla
esa hirviente gota de salsa que resbala hasta la hornilla y nunca cae
la indecisión entre un “seco” y un “salteado”.
No es sino el presente lo necesario, solo él
a cómodas cuotas y en contados pasos
solo él se resuelve sin mayor imaginario.
(- ¡mentira! –
Bien sabes que no puedes, ni jamás has estado consciente de los tres estados.)
¿Acaso escuché que la voz detrás de mí se ha enojado?
¿con qué poder te has creído interrumpir mi desahogo?
Tú, que controlas el tiempo y el espacio
deberías saber más que nadie que dentro de este imaginario blando
incluso este verso al momento de ser redactado ya es pasado.
(-por la misma razón, tu presente solo está en tu imaginario
Pasado, futuro y presente no es más que trabalenguas que has convocado
Para discurrir tu ansiedad al intentar expresar un sentimiento tan lato-)
...dilo…
Una calle empedrada cuesta arriba, olor a eucalipto y leche hervida
la montaña derruida por la lluvia, el color de la radio vespertina.
Ha llegado ya diciembre y mi Cuenca como siempre
se ha llenado de colores, de palo santo y lucecitas,
de muchos dulces y galletas en fundita;
(De muchos baches, cortes de agua y de gripas.)
Ha llegado diciembre y hasta la rima se hace niña
prefiere las líneas cantaditas denotando Morlaquia,
como los villancicos ahora gringos se escuchan donde la vecina.
“La suprema estación” entre cortes habla de lo mal que nos va el día a día.
Yo con COVID y aburrido me la paso en rimas frías,
cual “Grinch” de vecindario, le rehúyo a estas letanías.
¡Tómense sus cenas y sus festejos!
—Igual que ni quería.
o los miles de opciones que pudiste haber tomado.
solo se piensa sobre él…
Una calle empedrada cuesta arriba, olor a eucalipto y leche hervida
la montaña derruida por la lluvia, el color de la radio vespertina.
Los diablillos en mis hombros susurran con frecuencia muchas rutas
demasiadas opciones cambiantes, es el futuro lo realmente complicado.
Son el cúmulo de posibles decisiones…
La patidifusa paleta de sabores que se escurre por la oreja de la olla
esa hirviente gota de salsa que resbala hasta la hornilla y nunca cae
la indecisión entre un “seco” y un “salteado”.
No es sino el presente lo necesario, solo él
a cómodas cuotas y en contados pasos
solo él se resuelve sin mayor imaginario.
(- ¡mentira! –
Bien sabes que no puedes, ni jamás has estado consciente de los tres estados.)
¿Acaso escuché que la voz detrás de mí se ha enojado?
¿con qué poder te has creído interrumpir mi desahogo?
Tú, que controlas el tiempo y el espacio
deberías saber más que nadie que dentro de este imaginario blando
incluso este verso al momento de ser redactado ya es pasado.
(-por la misma razón, tu presente solo está en tu imaginario
Pasado, futuro y presente no es más que trabalenguas que has convocado
Para discurrir tu ansiedad al intentar expresar un sentimiento tan lato-)
...dilo…
Una calle empedrada cuesta arriba, olor a eucalipto y leche hervida
la montaña derruida por la lluvia, el color de la radio vespertina.
Ha llegado ya diciembre y mi Cuenca como siempre
se ha llenado de colores, de palo santo y lucecitas,
de muchos dulces y galletas en fundita;
(De muchos baches, cortes de agua y de gripas.)
Ha llegado diciembre y hasta la rima se hace niña
prefiere las líneas cantaditas denotando Morlaquia,
como los villancicos ahora gringos se escuchan donde la vecina.
“La suprema estación” entre cortes habla de lo mal que nos va el día a día.
Yo con COVID y aburrido me la paso en rimas frías,
cual “Grinch” de vecindario, le rehúyo a estas letanías.
¡Tómense sus cenas y sus festejos!
—Igual que ni quería.