isaac newton
Exp..
Para los hijos de dios estamos reencarnados en la misma forma, uno tras otro con el objeto de tener una conciencia clara entre la vida de los muertos y el más allá donde el fruto de nuestra colonización como pastores de Jesucristo sea notable a la par con constituciones prácticas de la vida y santificada por los apóstoles.
Más allá del seol nuestra vida capturo esta imagen dada por los apóstoles aun vendiendo nuestra fe a las masas de sujetos que no destacaron por su belleza o dirección hacia la vida después de la muerte; por menos y más los primeros hombres de la tierra trajeron a los hombres de la tierra de nuestra tierra la fe repartida para no permanecer por siempre en nuestro lugar como personas humanas y que tienen al mismo tiempo esta verdad que nos da y nos quita.
Nuestra alma está repartida en nuestros idiomas y lo que nos detiene tardemente esta sacrificado por otra alma cuyo alrededor asemeja las partes de nuestro cuerpo comparando a los ausentes como cada parte y a los transigentes como parte de nuestro espíritu así la flecha de nuestro corazón deriva en las palabras en la flor o el peñasco, en la tierra o nuestro cielo habitando profundamente cada estirpe de nuestro ser haciéndola fácil mientras en una onda de calor nuestro cuerpo pierde calorías que desmantelan el olor de los muertos mientras ellos vienen y devienen según el espíritu de nuestra conciencia subjetiva.
Más allá del seol nuestra vida capturo esta imagen dada por los apóstoles aun vendiendo nuestra fe a las masas de sujetos que no destacaron por su belleza o dirección hacia la vida después de la muerte; por menos y más los primeros hombres de la tierra trajeron a los hombres de la tierra de nuestra tierra la fe repartida para no permanecer por siempre en nuestro lugar como personas humanas y que tienen al mismo tiempo esta verdad que nos da y nos quita.
Nuestra alma está repartida en nuestros idiomas y lo que nos detiene tardemente esta sacrificado por otra alma cuyo alrededor asemeja las partes de nuestro cuerpo comparando a los ausentes como cada parte y a los transigentes como parte de nuestro espíritu así la flecha de nuestro corazón deriva en las palabras en la flor o el peñasco, en la tierra o nuestro cielo habitando profundamente cada estirpe de nuestro ser haciéndola fácil mientras en una onda de calor nuestro cuerpo pierde calorías que desmantelan el olor de los muertos mientras ellos vienen y devienen según el espíritu de nuestra conciencia subjetiva.
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