Un día apareciste
y así, sin llamar
llegaste a mi puerta
y abriste el cielo.
Tú me lo diste,
me lo regalaste
y a mi me causó
tanta gracia...
No eras quién yo pensaba.
Fue pasando el tiempo
e insistentemente te presentabas.
No había erotismo,
ni segundas intenciones.
Pero tus encantos tornaron
mis sentidos
y terminé amando lo prohibido...
y así, sin llamar
llegaste a mi puerta
y abriste el cielo.
Tú me lo diste,
me lo regalaste
y a mi me causó
tanta gracia...
No eras quién yo pensaba.
Fue pasando el tiempo
e insistentemente te presentabas.
No había erotismo,
ni segundas intenciones.
Pero tus encantos tornaron
mis sentidos
y terminé amando lo prohibido...
Última edición:
::