Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
Prohibido...
que derrames en mi oído
elixires lisonjeros
disparados tan certeros
como flechas de Cupido.
Prohibido...
que te adueñes del latido,
pues de amores son remeros
disputando los aperos
para no morir de olvido.
Adelante...
si de este destino errante
fueras dársena segura
de férreo cabestrante
que elevara la bajura
del deseo que menguante
mi firmeza transfigura.
Prohibido...
que te unjas bendecido
de arrebatos pasajeros
mientras lloran minuteros
al compás de un sin sentido.
Prohibido...
el pecado concebido
al pensar que tus esmeros
de mi anhelo son senderos
que me llevan a tu nido.
Adelante...
si la pasión delirante
no es espejismo que augura
que abotones mi semblante
con la hiel de la amargura.
Tienes tan sólo un instante...
¡cede el paso a la cordura!
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